
En cierta manera, la crisis ha impuesto un poco la moda del ‘deportivo asequible’ o, lo que es lo mismo, compactos que ofrecen unas prestaciones nada desdeñables y una estética de lo más agresiva –quizá en exceso en algunas ocasiones, véase Ford Focus RS-. Tanto se está popularizando esta tendencia, que estas versiones extremas de coches de a pie, están llegando a la competición cumpliendo el papel de coche de seguridad.
Quizá en la Fórmula 1 no se conformen con menos de un Mercedes SLS AMG, pero categorías más humildes han encontrado en estos modelos un filón para cubrir el puesto de safety car. Es el caso de las Superbikes: el pasado fin de semana debutó en el GP de Monza de la categoría pesada de dos ruedas el Alfa Romeo Giulietta como coche de seguridad. Se trata de la versión más extrema del compacto italiano, que toma el apellido de Quadrifoglio Verde –QV para los amigos-. El transalpino monta un motor de 1,759 litros TBi y 235 CV, que llega hasta los 242 km/h y que acelera de 0 a 100 en sólo 6,8 segundos.
El sustituto del 147 no es el único: el Renault Mégane RS también ha sido escogido esta temporada para hacer las veces de safety car en el British Tourin Car Championship (BTCC). Y no se trata de la versión más básica, sino del RS que va equipado con el Chasis Cup –que incluye diferencial autoblocante GKN, llantas de 19 pulgadas y asientos Recaro-. En concreto, se trata del mismo modelo del que disfruta Robert Kubica por ser el primer piloto de la escudería Renault. Este ‘animalito’ esconde un propulsor de gasolina 2,0 de 250 CV llegando hasta los 100 km/h en sólo 6,1 segundos. A ninguno le faltan ‘razones’ para cumplir perfectamente su papel.



¡Autopista.es, ya está en Facebook! Disfruta de contenido extra, sorteos y mucho más en nuestra red social.