
Bugatti no puede faltar en una cita automovilística. Y menos en Oriente Medio, uno de sus más fieles mercados. No obstante, y a la espera de la llegada del Galibier, la marca lleva tiempo sin estrenar modelo alguno. ¿Para qué si tiene el Veyron? El superdeportivo francés posiblemente sea uno de los modelos que más versiones especiales haya sacado al mercado. Y su exclusividad siempre viene dada por detalles estéticos: la mecánica de 1.001 CV es intocable.
Como ya ocurriera en el Salón de Shangai de 2010 o en el más reciente Salón de Frankfurt 2011 con el Grand Sport L’Or Blanc, el fabricante francés ha mostrado en Dubai tres versiones únicas y exclusivas del Bugatti Veyron Grand Sport que superan el millón y medio de euros. La primera de ellas se inspira en los míticos colores de Ettore Bugatti: amarillo y negro. La carrocería viste íntegramente en la primera tonalidad mencionada, combinándose con detalles en negro. En el interior esta constante se mantiene: asiento en amarillo, mientras que la consola central, el cambio y el volante van en negro. ¿Su precio? 1,58 millones de euros.
Por su parte, el segundo modelo exhibido en el Salón del Automóvil de Dubai 2011 va confeccionado en verde carbono con detalles en aluminio pulido, como es el caso de las llantas, los espejos retrovisores o el logo de EB. Esta versión del Bugatti Veyron Grand Sport se caracteriza por la elegancia y contrasta con el aspecto deportivo de la primera. El tercero en discordia ha sido concebido en azul carbono y va combinado con aluminio anonizado. También encontramos elementos en aluminio pulido, como es el caso de las llantas, mientras que en el interior, los asientos va en piel color mandarina. Ambas variantes superan en precio a la anterior: 1,74 millones de euros. Vamos, calderilla para un jeque.






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