Los caminos del arte son inescrutables. Prueba de ello es la obra de Dirk Skreber, un artista alemán que bien podría tener la fuerza de Thor y su martillo, con el que habría conseguido quebrar y enrollar, literalmente, dos deportivos en un poste. Pero dejando de lado la fantasía, entendemos que para hacer realidad su obra, siendo un Hyundai Coupé y un Mitsubishi Eclipse sus víctimas, ha utilizado, como mínimo, maquinaria pesada y una grúa. Ambos coupés parecen retorcerse sobre el poste de aluminio convirtiendo alegóricamente un brutal accidente en puro arte: la obra de Skreber puede gustar o no, pero no se puede restar mérito a su complejidad. El automóvil, que puede llegar a ser una obra de arte en sí mismo, sirve de inspiración para la escultura una vez más.






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