
12.000 euros lleva gastados una residente de Santa Cruz de Tenerife en sacarse el carné de conducir, un objetivo que, hasta la fecha, no ha conseguido. La cuantía, que le daría para comprarse un buen coche, le parece cuanto menos injusta a esta aspirante al permiso B. Tanto que, en 2005, recurrió al mismísimo Tribunal Supremo para obtener la licencia de conducción.
Es innegable que una persona que se gasta dos millones de las antiguas pesetas entre clases prácticas y tasas de exámenes no es precisamente docta en el arte del volante. No obstante, la mujer asegura que la última vez que recibió el ‘no apto’ en el centro de exámenes, la valoración fue incorrecta. El argumento, peregrino o no según opiniones, es que esta tinerfeña pidió consejo en su autoescuela antes de examinarse sobre uno de esos ‘difíciles’ supuestos a los que se deben enfrentar los examinados sometidos a los nervios inherentes a esta temida prueba. ¿Qué se debe hacer ante un semáforo en los que hay, simultáneamente, una luz roja y una amarilla intermitente con una flecha en su interior? El personal docente interpretó que, llegado el caso, lo correcto era detener el coche. No obstante, cosas del destino, cuando en el examen práctico la alumna se encontró con dicho caso y siguió el consejo de sus profesores, se encontró con el suspenso de bruces: parece el examinador no era de la misma opinión.
Hace pocos días, el fallo de Tribunal Supremo ha desestimado la denuncia de la mujer considerando que, en fin último, el criterio del órgano competente es el que prevalece: en este caso, Tráfico. Asimismo, la indemnización de 12.000 euros, por daños y prejuicios, que pedía la alumna ha sido igualmente rechazada.
No sabemos si la mujer habrá cejado o no en su empeño de convertirse en conductora, pero lo cierto es que quizá pecó de ambiciosa con lo de solicitar los 12.000 euros de indemnización… es posible que el último ‘no apto’ fuera injusto (como lo es que te suspendan por dar con la rueda en el bordillo aparcando o por no adivinar que casi un minuto después, unos peatones van a cruzar por el paso de cebra) pero, ¿qué hay de todas aquellas veces que recibió el suspenso?
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