A pesar de haber anunciado el fin de su producción, Bugatti se resiste a decir adiós al Veyron. Prueba de ello son dos versiones únicas y exclusivas confeccionadas ad hoc para el Salón del Automóvil de Shanghai 2011.
La primera de ellas ha sido realizada sobre el último de los Veyron, el Super Sport, que no es sino la piedra angular de lo que significa este deportivo: derroche en todos los sentidos, ya sea por su precio o por la potencia de la que hace gala. Esta vuelta de tuerca más del Rey de los Deportivos, que eleva la potencia del W16 a los 1.200 CV y se acompaña de una dieta rica en fibra de carbono, viste en riguroso negro para la muestra china y se adereza con detalles en aluminio pulido en la carrocería y las llantas. En el interior, se combinan dos tonos en piel: el Snow Beige y el Belga Black. Blanco y negro que suman, al igual que el exterior, varios detalles en fibra de carbono. Avisamos: la suculenta y exclusiva unidad ya ha sido vendida, por si alguien estaba pensando en comprársela.
La segunda edición especial mostrada en suelo asiático está basada en el Bugatti Veyron Grand Sport. En blanco mate y con detalles en fibra de carbono tintados de azul, así como llantas de aleación en esta misma tonalidad, el superdeportivo adquiere un aire señorial y distinguido. El interior se concibe a la inversa que el exterior, con el azul como color dominante y las costuras y detalles en blanco.




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