
A efectos, lo que han conseguido los chicos de P4 by Norwood es hacer de un Ferrari 288 GTO del 85 el ‘cavallino’ más rápido del planeta y de la historia. Sobre el lago salado de Bonneville de Utah (EEUU), su preparación ha alcanzado los 443,21 km/h una marca jamás conseguida por un vehículo de Maranello, ni siquiera por un monoplaza del equipo de F1.
No obstante, si rascamos un poco y ahondamos en el interior de la hazaña, no encontramos con que, a lo que llamamos Ferrari, en realidad es fachada. Del Gran Turimo Omologato, cuya descendencia acabó en el Ferrari Enzo, sólo queda la carrocería, diseñada por Pininfarina, y el chasis. Todo lo demás ha sido modificado por este preparador norteamericano especializado en la marca transalpina, empezando por el motor.
El V8 de 2,8 y 400 CV del mítico deportivo italiano ha sido sustituido por un propulsor de origen General Motors. En concreto, se trata de un Chevrolet Big-Block -un motor ‘chevy’ muy popular entre 1950 y 1960 caracterizado por su descomunal tamaño-, al que se le han añadido dos turbocompresores Borg-Warner de elevadas presiones de sopado. La potencia exacta no ha sido facilitada por el especialista, pero según se especula por la Red ronda entre los 2.000 y los 2.500 CV. Su durabilidad debe ser menor que un suspiro, pero en el fondo su cometido no necesita una extensa vida. De hecho, P4 by Norwood ya se ha marcado un nuevo objetivo, superar los 450 km/h, y para su consecución el motor volverá a ser modificado.
Lo que no está tan claro es si el Libro Guinness registrará la marca del 288 GTO preparado como un récord de Ferrari, ya que éste no mantiene nada de la mecánica original. Mientras P4 by Norwood sigue con su lucha personal por ver registrado su hito, nosotros podemos disfrutar del vídeo que inmortaliza el momento.
¡Autopista.es, ya está en Facebook! Disfruta de contenido extra, sorteos y mucho más en nuestra red social.