
Recorrer 76 kilómetros por el módico precio de 77 euros. Estamos, posiblemente, ante uno de los peajes más caros de Europa e, incluso, del mundo: a más de un euro por kilómetro. El problema no nos queda lejos pues se trata de la autovía portuguesa A28 que une Galicia con Oporto y por la que diariamente hay tráfico entre España y Portugal. Desde la semana pasada se ha puesto en marcha el 'pago por uso' en las autovías portuguesas siendo ésta la primera, que no la última.
Por si esto no fuera suficiente, además la forma de pago no sólo es complicada, si no que supone menos euros para nuestro bolsillo: exactamente 27. Para que el sistema esté completamente automatizado, las autoridades lusas han decidido que el pago únicamente podrá efectuarse mediante telepeaje. Esto implica la necesidad de hacerlo mediante un dispositivo similar al VIAT que utilizamos en España. Este aparatito que cuesta casi 30 euros sólo se puede adquirir en Portugal, en las estaciones de servicio que se encuentran en la autovía sometida a peaje o en las oficinas de correo portuguesas. De chiste.
Así, el primer día, la mayoría de conductores que circularon por esta carretera no pagaron el nuevo impuesto vial. Las protestas de los profesionales del transporte gallegos han sido las primeras en oírse, ya que hay dos tipos de tarifas: una para portugueses y otra para extranjeros. La primera disfruta de descuentos además de los diez primeros días gratis, mientras que la de los extranjeros no contempla privilegio alguno. La denuncia ha llegado hasta la misma Dirección General de Transportes de la Comisión Europea y, por lo que ha contestado este organismo, existen indicios de la que el gobierno portugués esté incumpliendo el Artículo 3 del Tratado de la Comunidad sobre la supresión de obstáculos para la libre circulación. No sólo se critica el peaje, sino la obligación de hacerlo de forma telemática y no poder pagar en efectivo. Los propios portugueses no ven con bueno ojos la medida ya que puede afectar a la competitividad de las empresas gallegas y lusas.
La solución por la que se decantan los portugueses es ‘no pagar y punto’, pero en el caso de los extranjeros, si son detenidos por la policía, se deberá pagar el importe de manera inmediata y en mano. La multa supone el 10 por ciento del importe del peaje, siendo el mínimo de 25 euros y el máximo de 125. Al parecer esto es sólo el principio: cuatro autovías portuguesas más serán de peaje en los próximos meses.
Autovías de peaje, una realidad en nuestro país vecino
El pago por uso de las autovías portuguesas
se ha instaurado a pesar de la polémica generada. Supuestamente, la
medida entraría en vigor en verano, pero se retrasó ante las protestas
del sector del transporte. Protestas que sólo han conseguido postergar
este curioso ‘remedio anticrisis’. Sí porque, al igual que en España se ha debatido el asunto
largo y tendido en el Congreso, en Portugal el Gobierno ha decidido
adoptar este sistema -ya existente en algunos países europeos- para
hacer frente a la crisis en la que la Administración se encuentra
sumida.
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