No es la primera vez que un preparador realiza una modificación para un híbrido. Tommy Kaira y ASI lo hicieron el año pasado con el Toyota Prius y ahora le toca el turno al recién presentado Honda CR-Z. A diferencia del Prius, el CR-Z tiene algo más de deportivo, aunque sea sólo el aspecto, y con la aportación de Mugen adquiere un toque más agresivo. Pero nada más.
El experto nipón no se mete en 'berenjenales' y deja intacta su comedida mecánica: tras ese aspecto tan tuning sólo se esconde un motor de gasolina 1.5 i-VTEC de 124 CV que va combinado con un pequeño propulsor eléctrico de 14 CV –por lo que obtenemos una potencia combinada de 138 CV-.
Lo que sí añade Mugen son nuevos paragolpes, un difusor trasero, faldones laterales y un alerón de lo más tunero. También suma al CR-Z unas salidas de escape triangulares, luces LED y cinco modelos de llantas. El único aporte mecánico, y a nuestro juicio un poco innecesario, son unas pinzas de freno más llamativas y amortiguadores endurecidos. Opcionalmente, en el interior se pueden también incluir cambios, como un pomo firmado por Mugen para el cambio o un retrovisor en la manida fibra de carbono. Hay que reconocer que es muy bonito, pero en cuanto encendamos el motor, adios a la agresividad de la que hace gala su fachada. Aunque la mona se vista de seda…




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