
No es la primera vez que Project Kahn trabaja sobre el Porsche Panamera. Y al igual que ocurriera con la anterior preparación, la nueva se caracteriza por su mesura. El especialista germano se limita al plano estético en la berlina deportiva de la casa de Stuttgart y los añadidos se integran a la perfección en su fisonomía. Nada de excesos.
Quizá el mayor aporte de músculo se materializa en unos pasos de rueda ensanchados o en el alerón de techo de la zaga. Por lo demás, los añadidos son discretos: faldones laterales, unas entradas de aire ligeramente más generosas en el frontal, un deflector de aire trasero, detalles de aluminio en los lados, así como las lunas y faros traseros tintados. La guinda la encontramos en unas llantas firmadas por Project Kahn, las RS600 en color grafito entre las que se adivinan las pinzas en rojo de los frenos de alto rendimiento, también nueva incorporación.
A nivel mecánico, las modificaciones afectan únicamente a la suspensión deportiva que rebaja mínimamente su altura, así como el nuevo sistema de escape con cuatro salidas colocadas dos a dos y con un característico diseño en forma de cruz. Bien se podría decir que sólo cuando abrimos la puerta somos conscientes de que estamos ante una preparación: la chillona tapicería roja de los asientos y los baquets de competición, a juego con los relojes del tablero, delatan la firma tuning.






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