
Siete metros de largo, con una distancia entre ejes de 4,5 metros y una altura de 1,5 metros. No estamos hablando de un pequeño yate, si no de un Rolls-Royce, que toma el nombre de Apparition y que por ahora no pasa de ser un ejercicio de diseño. Se trata de una limusina personal firmada por Jeremy Westerlund y hecha realidad gracias a la colaboración del Art Center Collage of Design de Pasadena (California, EEUU).
A pesar de ofrecer un aspecto futurista, cuenta con ciertas singularidades que nos transportan al pasado en el que los carruajes eran tirados por caballos: el puesto del chófer se encuentra en el exterior, mientras que el habitáculo de cuatro plazas se reserva para los pasajeros. Puro diseño excéntrico que puede resultar un puramente elitista si se analiza fríamente: volvemos a esos tiempos en los que las inclemencias atmosféricas se reservaban para los lacayos.
No obstante estamos hablando de un modelo único del que, al menos hasta la fecha, no se espera que se convierta en una realidad para el fabricante británico. Esa mezcla de pasado y futuro del Apparition se materializa también en la rueda de repuesto secreta ubicada en un lateral de la parte delantera o en esos detalles en caoba que visten las llantas. Su impresionante envergadura y consecuente peso se mueve gracias a un propulsor V16 de 6,6 litros y 800 CV.






¡Autopista.es, ya está en Facebook! Disfruta de contenido extra, sorteos y mucho más en nuestra red social.