Lo de Mansory no tiene nombre. Cuando por sus manos pasan modelos de marcas prestigiosas como Bentley o Rolls-Royce, parecen perder el norte y se dedica a convertir estos elegantes y distinguidos automóviles en chabacanas horteradas. Y sin anestesia.
El Rolls-Royce Ghost, la última aportación del fabricante británico, lleva poco en el mercado, pero el suficiente para ser víctima de los devaneos del preparador alemán. Poco queda en la visión de Mansory del aspecto sobrio del Ghost. La carrocería mezcla un azul marino con detalles bañados en oro en toda su fisonomía: tanto en la calandra y el frontal, como en los laterales y la zaga. No contentos con esto, los germanos aportan nuevos difusores, tanto en la parte delantera como en la trasera, y un discreto alerón –sí, posiblemente lo más comedido del conjunto-. Rematan la tarea con unas descomunales llantas de 22 pulgadas, también doradas, que van montadas sobre unos Dunlop SP SportMaxx de perfil bajo.
Al adentrarnos en el habitáculo nos encontramos con un festival de cuero, gamuza y detalles en madera. Todo ello aderezado con luces LED ubicadas en los asientos, las puertas o el salpicadero. En este ambiente rococó, el volante deportivo con detalles en fibra de carbono se ve como un intruso, vamos que combina tanto como unas pistolas en las caderas de Cristo.
Con el Rolls-Royce Ghost convertido en el coche ideal para el rapero más malo de los suburbios neoyorquinos, la impresionante mecánica 6.6 V12 de 577 CV no podía permanecer impune. El propulsor de doble turbo de este caballero inglés aumenta la entrega hasta los 730 CV, lo que permite llevar sus 2.360 kilos hasta los 310 km/h y acelerar hasta los 100 km/h en 4,4 segundos. La inyección extra de potencia es el resultado de diversos retoques en el mapa electrónico del Ghost y mejora ostensiblemente las prestaciones del modelo de fábrica. Excepto el motor, no sufre más modificaciones: mantiene el cambio automático ZF de ocho velocidades, la suspensión adaptativa y su carácter silencioso en el interior del habitáculo. Podremos ver esta ‘joyita’ en carne y hueso en el Salón de Ginebra 2010, por ahora, Mansory nos ofrece estas recreaciones como aperitivo. El plato fuerte no será apto para estómagos débiles.
