Parece ser
que los chicos de SSC (Specialty Car
Craft) no han encontrado, o no han querido encontrar, otro nombre para su
versión del Rolls-Royce Phantom, a la
que han bautizado como Kocaine. El único parecido con esta droga es el color blanco de la carrocería, pero ¿acaso
no hay cosas blancas en el mundo que pudieran haber servido para bautizar este
modelo?
Dejando de
lado la polémica que pueda suscitar
el nombre del modelo, el caso es que la tonalidad
del blanco elegido es curiosa, ya que varía su tonalidad según le de la
luz, lo que se ve favorecido por diversos detalles
cromados que se encuentran a lo largo de su carrocería.
No
obstante, lo que más llama la atención de todo el conjunto son las llantas,
cuyo gigantesco tamaño de 26 pulgadas parecen
pertenecer a un todo terreno de grandes dimensiones. Además, están pintadas en
el mismo color blanco que la carrocería, con lo que llaman la atención las
mires por donde las mires. Como sucede con casi todas las preparaciones de Rolls-Royce que no salen de la propia
casa británica, se tiende a convertir un coche elegante en un coche hortera y llamativo. Y más si para su
nombre elegimos relacionarlo con una de las lacras de este mundo.
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