
Coches ecológicos que nacen en un garaje de un particular. Zoleco no es el primero, ni será el último. Este prototipo con forma de lágrima, que recuerda a un pequeño yate y que bien podría engrosar la lista de los concepts más feos de la historia, es obra del canadiense Bod Zoltan. Este entusiasta del mundo del automóvil lleva construyendo sus propios vehículos desde los catorce años. Su primer coche tenía tres ruedas y fue concebido para su diversión personal. A los dieciocho años ganó el primer premio en la Exposición Nacional del Pacífico de 1979 con una personalización de un Austin de 1950. Y ahora Zoltan presenta un nuevo modelo de producción propia.
Dos máximas han llevado la batuta en esta creación: la diversión y la eficiencia. Como ya se ha demostrado, ecología y velocidad no tienen porque ir reñidas y Zontan lo confirma con su Zoleco, un coche que hace gala de un consumo irrisorio: 1,56 l/100 km. El secreto de este automóvil tan eficiente es su forma aerodinámica y su bajo peso, además de tecnologías como la de recuperación energética de la frenada. Asimismo, el Zoleco es un coche práctico que da una cabida holgada a cuatro pasajeros.
¿Y qué hay de la diversión? También está en el menú del Zoleco, al menos así lo asegura su creador. Este coche sólo necesita 8,2 CV para alcanzar los 104 km/h. De hecho, el canadiense asegura que si se pone en una superficie completamente plana como las salinas de Bonneville -y el viento es favorable- el Zoleco puede llegar a los 233 km/h dando rienda suelta a su potencia total: 80 CV. Toda una maravilla de la ingeniería este coche, el tema del diseño ya es otro cantar. Pero nadie es perfecto.






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