Según un
reportaje publicado por The New York
Times, se ha llegado a la conclusión de que el ayuntamiento de Zurich ha desarrollado durante los
últimos años una política orientada a hacer
la vida imposible a los conductores con vehículo propio. Se sabe que se han
añadido semáforos muy juntos en las calles que conducen al centro con el único objetivo de causar retrasos y angustia
a los conductores, los pasos
subterráneos donde antiguamente podían pasar coches, han sido cerrados para
estos, o también que los conductores del sistema de tranvías pueden cambiar las
luces de los semáforo a su favor cuando se acercan a ellos obligando a los
coches a pararse.
El
objetivo no es otro que conseguir que los ciudadanos se muevan en transporte público haciendo de Zurich una ciudad para los viandantes.
Parece ser que al comenzar con esta serie de medidas los ciudadanos protestaron
bastante, pero a día de hoy existen más ciudadanos satisfechos de tener una ciudad más limpia y accesible. ¿Te
parecen correctas estas medidas de presión? ¿El fin justifica los medios?
¿Funcionaría algo así en Madrid o
Barcelona, por ejemplo? Preguntas para provocar un interesante debate, sin
duda.
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