Lo de Fernando Alonso en el GP de Malasia ha sido
espectacular. No solo por el resultado en si mismo, ya que ser segundo después de los problemas del sábado es casi como haber ganado, sino por la forma en que comenzó el GP de Malasia. El asturiano fue una auténtica
avalancha. En menos de tres segundos de carrera, ya se había
merendado a los McLaren. Y unos seis segundos más tarde, hacía lo propio con los Williams en la primera curva. Después, que nadie pregunte
porqué McLaren le ha contratado, claro.
Eso sí, esta vez no podemos sino elogiar la carrera de Giancarlo Fisichella, quien ganó de forma impecable de punta a punta. Es cierto que al compañero de Alonso, los acontecimientos del sábado le favorecieron de manera absoluta, pero hay que reconocer que es esforzó al máximo en el momento que debía apretar el acelerador, sobre todo después de su primera detención en boxes, el momento más riesgoso para él. Alonso no pudo hacer nada en esa última parte de la carrera y le fue pedido desde el equipo que mantuviese la calma.
En un momento pareció que podía caer algo de lluvia fuerte, aunque el susto que nos dimos con ese atisbo de agua que cayó a mitad de carrera fue grande. En verdad, solo fueron un par de gotas, aunque de milagro no cayeron muchas mas, lo que hubiese mezclado las cartas otra vez. No hubiese sido raro haber visto descargar mas agua sobre Sepang, y menos mal que eso no pasó, porque hubiese afectado a Alonso de forma directa, y beneficiado mucho a los de Bridgestone.
Durante todo el domingo, hubo mucho viento – para el que suele haber en Malasia – y una temperatura mas baja de lo habitual. No hubo que recurrir a los neumáticos de lluvia, pero todos los equipos los tenían preparados. Nadie sabe que puede suceder aquí. Ahora, hacemos las maletas desde este impresionante horno y nos vamos al otoño austral de las antípodas. En Melbourne se corre dentro de dos semanas.