Unos cuantos perdedores cayeron en este GP. Hubo un poco de todo.
Pero la verdad, es que no puedo dejar de pensar en el desastre de Ferrari, pero sobre todo de Schumacher. Tan enfadado estaba Michael cuando se bajó de su destrozado coche, que en lugar de entrar a su propio garaje, entró en el de Toyota. Pero lo curioso es que el de Ferrari no quedaba a cien metros, sino que estaba...al lado del de los japoneses.
Una actitud rarísima.
Se quitó el casco en el medio de box (de Toyota), y salió por la puerta de detrás, lo protegió su asistenta de prensa y se metió en su cuarto, sin hablar con nadie.
Mas tarde, salió y habló con los periodistas. Entonces Jean Todt, jefe de su equipo, se puso detrás del piloto y le esperó hasta que terminó. Lo cogió del brazo y se lo llevó otra vez para dentro.
Las caras eran muy largas. No es difícil imaginar porqué...