Fue una noche larga la de la espera para saber la resolución sobre el tema de Michael Schumacher. Hubo gente que tuvo que quedarse trabajando hasta pasada la medianoche en la sala de prensa, ya que el comunicado se hizo público a partir de las 22 horas. Muchos periodistas estaban a punto ya de abrir de forma abrupta la hermética puerta de la oficina de la FIA, de la cual no terminaba de salir nunca ese bendito comunicado.
Habitualmente, una resolución para cualquier caso de este tipo es bastante rápida, como lo fue, por ejemplo, en el caso de Fisichella, que también fué penalizado ayer, aunque por otra razón. Pero en el caso de Schumacher confluían dos cosas importantes. Una, que era muy difícil de demostrar para los comisarios que lo había hecho de forma deliberada, y la otra, que se trataba nada menos que de Schumacher.
Hubo de todo en el paddock: apariciones públicas de Schumi pidiendo clemencia, declaraciones estruendosas de muchos de sus colegas pidiéndole que rectificase y suplicara perdón, aceptando sus culpas, y detrás de todo eso, mucha intranquilidad periodística.
Al final, la justicia le ha caído a un Campeón que no tenía necesidad de mancharse como lo ha hecho ayer. Se podría haber ahorrado eso. Habría salido un poco mas atrás en la parrilla y ya está.
Pero prefirió querer ganar de una manera desleal y lo peor es que supuso que los demás no se iban a dar cuenta.
Eso es lo que mas ha escocido a sus colegas, que están furiosos contra él.