Os había prometido en el chat, contaros algo de lo que fui testigo el pasado domingo.
Como es habitual después de todas las carreras, y sobretodo después de la carrera de Hungría, Red Bull organiza algún sarao en el cual se dan cita no solo los varios pilotos de sus escuderías - tanto Red Bull como ToroRosso - sino también algunos colegas de otro equipos rivales. Es una buena ocasión para pasarlo bien durante unas horas.
Y donde se habla, por supuesto, de la carrera de ese día.
Por eso, tuve la oportunidad, con algunos protagonistas de la carrera del domingo, de charlar sobre algunos temas.
Una de esas personas fue un integrante del equipo Renault, quien aseguró que había sido la rueda mal puesta en el coche de Alonso lo que provocó el abandono.
O Sakon Yamamoto, quien con unas extrañas gafas y acompañado de su novia, me confesó que se le había parado el coche y que no pudo hacer ni una vuelta de carrera. Pero que la pista estaba muy difícil.
O el mismo Liuzzi, que me dijo que había hecho el máximo por hacerse superar con margen por Raikkonen, y que estaba muy atento a los retrovisores.
Pero lo que mas me llamó la atención de la fiesta, o lo que dió mas el pego, fue el lamentable estado de Kimi Raikkonen. Claro que estaba. No podía faltar.
Y si, llevaba algunas copas de más. Pude comprobar que esos rumores no son un invento.
Si tuviera un equipo de F1, no estaría seguro de ficharle, a pesar de que es uno de los hombres más rápidos del planeta.