La cosa está bastante revuelta en la F1. Sigue habiendo muchos temas por tratar, pero se hace obligado decir algo sobre al actual estado de las cosas. Una situación plagada de declaraciones cruzadas, que tiene su punto de partida en el momento en que los comisarios sentenciaron a Alonso el pasado sábado en Monza, haciéndole retroceder hasta la décima posición en la parrilla de salida.
Entrar a evaluar el comportamiento de todos los implicados es difícil, pero hay que hacerlo. Elijo a tres de ellos. Por un lado está Bernie Ecclestone, quien muchas veces dice una cosa un día y al otro, declara lo contrario. Después del GP de Italia parece haberse alineado con Renault, o sea, con Briatore. Este, a su vez, emitió al mismo tiempo un comunicado, diciendo que sus declaraciones del pasado domingo fueron sacadas de contexto. Casi una trama política.
Todo esto deja solo en el ángulo de tiro a Fernando Alonso, por más que las declaraciones de Ecclestone de ayer hayan otorgado un manto de credibilidad a lo exigido por el asturiano. En una situacion de este calibre se necesita ser lo mas claro posible, porque para enmarañar todo, ya están los dirigentes de esto llamado F1.
Alonso no se ha retractado ni lo hará. En mi opinión, hace bien. No debe hacerlo, por más que salga quien salga, ahora, a pedirlo. Willi Weber, mánager de Michael Schumacher, ha tenido la osadía de salir a decirlo. Debería haberse quedado callado, en mi opinión. Los que debe hablar son los que ponen las manos sobre el volante, no los que la ponen sobre los contratos. Los verdaderos protagonistas.
Comprendo perfectamente a Alonso. Si el piloto español no frena de una manera categórica la avalancha de despropósitos, el Título va a ir directamente a parar a las manos de Michael Schumacher. A Montoya le hicieron una jugada extraña en 2003, y él lo sabe. Las protestas del colombiano no fueron lo suficientemente grandes o no supo hacerlo en el momento en que había que hacerlo. El Campeón 2003 fue Schumi.
Alonso hace lo que tiene que hacer. Tiene que manifestar con claridad su desacuerdo. Está en esto para ganar y no para que intenten robarle. A cualquiera de nosotros nos pasaría lo mismo. Si hace lo que está haciendo ahora, puede mantener esperanzas. Pero sabe que no bastará solo con su talento sobre la pista.