La tardía comunicación de McLaren sobre la confirmación de Pedro De La Rosa para el GP de China ha sido extraña. Para analizar lo que pasa, habríamos de tener en cuenta algunas cosas que han sucedido.
La primera de ellas ha sido las declaraciones de Pedro, quien tenía la convicción de que McLaren iba a apostar por él. Después de las pruebas de Hamilton en Silverstone, y con escasos kilómetros a bordo de un F1, resultaba muy raro que una estructura como la de McLaren fuese a confiar en un joven que si bien ha demostrado que tiene madera, aún debe decir quien és dentro de un mundo tan competitivo como el de la F1. Y sobretodo cuando se va a tener que enfrentar a compañeros de equipo que van a superar bastante lo que ha conocido hasta ahora. En la GP2 ha tenido al francés Alexander Premat, pero en F1 le pueden tocar Kimi Raikkonen - si debuta este año - o Fernando Alonso, si lo hace el que viene. No será lo mismo, está clarísimo.
La inmediatez de la carrera de Japón - una semana después de la de China - hace que el debut del inglés en McLaren resulte otra vez muy difícil. Y en Brasil, siendo la última carrera del año, lo lógico sería no meterle dentro del engranaje de un final de semana donde se puede decidir el Campeonato. Personalmente, sigo pensando lo mismo que hace un tiempo: Pedro va a correr hasta el final. Lo que pasa es que McLaren quiere tener también contento a Hamilton y que no se sienta tentado por ningún rival de McLaren. No vaya a ser que termine pilotando para el enemigo después de haber sido apoyado por Ron Dennis desde que se inició en el kárting. Justamente, es el jefe de McLaren quien tiene más interés en meterle en F1 cuanto antes.
Pero en ese equipo no pesa solamente su opinión.