
Para comenzar mi resúmen del año lo mejor sería hacerlo con el equipo
Renault. Y la verdad es que, desde el punto de vista deportivo, nadie puede
objetar absolutamente nada al equipo que dirige Flavio Briatore. Dos años y
los cuatro Títulos son un buen ejemplo de efectividad. Tanto y tanto su
equipo como el mismo Alonso han dado una buena versión de si mismos. Un año
batieron a McLaren, y el otro, a Ferrari. No está nada mal teniendo el
quinto presupuesto de la F1, aunque tampoco signifique que no tengan
recursos. Quizás sea que los demás cuentan con excesivos presupuestos.
Surge enseguida la pregunta: ¿Quien tiene mas mérito, Renault o Alonso? En
algunas cuestiones, la victoria fue responsabilidad de Renault, que cumplió
con su cuota de anticipación -como en 2005- y tuvo un coche muy estable
hasta la primera mitad. Luego llegó el caso "Mass Damper", y muchas cosas se
fueron diluyendo en el equipo de Alonso. Entre ellas, la competitividad
mostrada hasta ese momento. Por esa razón y por otras, Renault tuvo un final
de temporada bastante difícil frente a Ferrari.
Y no solo fue cuestión de coche. El español también sufrió penalizaciones de
las que tuvo que resarcirse como pudo. La peor de todas fue de la de Monza.
Allí tuvo que apretar un poco más a su motor y este no aguantó. No fué el
mismo tipo de fallo que apartó a Michael Schumacher del triunfo en Japón,
pero ambos pilotos apretaron en esos casos y debieron abandonar. Unido a
ello estuvo la controvertida situación del final de temporada en relación a
los motores que se debían homologar para los próximos dos años, por lo que
la definición del Campeonato por poco no termina siendo delimitada por ese
tema. A simple vista parece que haya sido así - la rotura de Schumacher en
Japón que le hizo perder casi todas las opciones- pero como decía antes, no
ha sido así, ya que tanto Alonso como Schumacher aceleraron mas de la cuenta
en Monza y Suzuka respectivamente. Y ambos motores se rompieron. Hacía mucho
tiempo que tanto una como otra escudería no sufrían con ese tema.
La determinación y la facultad de aprovechar el momento indicado por parte
de un fuera de serie como Alonso fue la pieza clave de todo el Campeonato.
Al principio, el español lo dijo con claridad: estaba sorprendido en tener
tanta diferencia a principios de año, pero la aprovechó como debía para
tener esos puntos tan necesarios al final de temporada. También lo hizo en
esas memorables cuatro carreras seguidas en las que se llevó el triunfo:
España; Mónaco; Inglaterra y Canadá. En alguna de esas carreras su coche no
era tan superior como señaló el resultado final, pero sabía que era un
momento clave del año y puso ese "algo más" que otros pilotos no tienen o no
pueden ofrecer.
Sus resultados, una vez más en comparación con los de Fisichella, fueron
abrumadoramente superiores. No solo en términos de puntos en el Campeonato,
sino en prestaciones globales. Claramente, Alonso fue un protagonista
principal y Fisichella, un actor secundario. El italiano tuvo mas elementos
que en 2005 para poder erigirse líder, pero no ha podido. Sí, es cierto que
no hubo mucha sintonía entre ambos pilotos como en otros tiempos. Algunas
veces, incluso, un intento del italiano complicó el andar de Alonso. Lo más
comentado fue el episodio de China, en el que el español esperó ser ayudado
en un momento fundamental en el Campeonato.
Al final, la conclusión se mezcla con la incertidumbre de principios de año,
cuando nadie pensaba que Renault iba a darle a Alonso la posibilidad de
ganar una vez mas el Campeonato, después que anunciase su marcha a McLaren.
Sin embargo, tuvo un coche con el que hacerlo. Un coche que si bien no fue
el mejor, fue eficaz. Ambos aportaron lo suyo para lograr los dos
Campeonatos y es lo mejor que pudo haber sucedido a ambas partes. Ahora
tienen desafíos diferentes para el futuro inmediato.