Aunque ya se había venido especulando desde hace tiempo, la forma y el momento en que se anunció, causaron cierta sorpresa: la FIA ha anunciado que a partir de 2008 estarán prohibidos todos los sistemas de control de tracción en los coches. Recordemos que habían sido prohibidos, pero a partir del GP de España de 2001 se volvió a permitir su uso, a raíz de la imposibilidad de controlar los sofisticados sistemas sofisticados que aplicaban los equipos para “saltarse” las reglas.
Desde el año que viene, ningún coche podrá estar equipado con un sistema o mecanismo que sea capaz de prevenir que las ruedas giren bajo potencia o compensar por exceso la aceleración requerida por el piloto. En función de evitar que alguien utilice dispositivos diferentes que consigan el mismo efecto, la FIA reitera que cualquier tipo de sistema o aparato que notifique a los pilotos el comienzo del giro de los neumáticos no estará permitido. La polémica ya está comenzando a fraguarse.
La pregunta que se hacen todos es clara: ¿Se podrá controlar o nace el motivo de un nuevo problema? En principio, la FIA podría justificar la decisión basada en el apoyo absoluto de las fábricas que intervienen en el campeonato del mundo. Pero la dificultad para controlar técnicamente los elementos informáticos de los monoplazas es sumamente difícil. Y si lo era en 2001, hoy en día debería ser mas complicado.