Nada debería enturbiar la gran victoria de Alonso en Montecarlo, pero parece que entre las desafortunadas declaraciones de Dennis y la absurda presión mediática británica,
han logrado disparar las alarmas en el seno de la FIA; que parece no haber tenido mas remedio –vaya uno a saber si espoleado por alguien- que intervenir. Absurdo, pero real.
El jefe de McLaren dijo que le dijo a sus dos pilotos que bajaran el ritmo. Diferente cuestión sería si a solo uno de ellos le hubiese dicho que lo hiciese.
Eso fue lo ocurrió en Austria 2002, sin ir mas lejos. O en Australia 1998, cuando por un error de comunicación, Hakkinen entró en el Pitlane y luego, Coulthard le tuvo que ceder el primer puesto. En ambos casos no existía la regla de hoy en día que se refiere a las órdenes de equipo, pero esos sí son ambos casos bien claros de manipulación de un resultado.
En Mónaco no fue así. Es más. Quien quiera haberlo visto, se hubiese dado cuenta que Hamilton interpretó a su manera la orden de mantener el coche en buenas condiciones. En su intento de mantenerse cerca de Alonso para intentar ponerle nervioso, les pegó a las defensas varias veces. El mismo lo ha reconocido. Con esto, parece aún más ridícula la acción de la FIA. Pero hay que decir que se vieron “obligados” por la presión mediática y, como dije antes, vaya a saber uno si algún equipo rival habrá hecho alguna llamada telefónica al respecto.