Otra vez, una victoria impecable de Hamilton. Nada que objetarle al joven británico, que se llevó nuevamente los diez puntos de la victoria en Indianápolis y aumenta su ventaja en dos unidades más con Alonso con respecto al campeonato.
Indianápolis tuvo dos momentos culminantes. El primero fue en la salida, cuando Alonso intentó colarse por afuera, llegando a la primera curva con un poco más de velocidad que el británico. Pero el español tuvo que frenar, ya que Massa llegaba por detrás y podía adelantarle. Aún así, Alonso no se durmió y siguió intentándolo, presionando a Hamilton en la primera vuelta por todos los huecos que veía. El británico, sin embargo, se mantuvo firme. Buen Duelo. El siguiente capítulo lo íbamos a ver después de la primera de las detenciones en boxes.
La primera parada fue de Hamilton y luego llegó la de Alonso. Las diferencias eran mínimas y comenzó el ataque del asturiano, que se pegó al coche de Hamilton e intentó adelantarle. No hubo caso: Hamilton protegió su posición como si se tratase cualquier adversario. Quedó claro que entre ellos no se van a dar ninguna concesión en la pista.
En señal de protesta ante su equipo, el español al pasar por meta en la vuelta siguiente, trazó por la parte más cercana al muro de boxes. Es una maniobra incomprensible desde el punto de vista de las carreras, pero esta claro que fue una forma de mostrarle su enfado a su equipo. En aquella maniobra se había decidido la carrera.
Creo que vamos a ver muchas carreras como la de ayer. Y todas, este año. Son posibles gracias a que los coches que conducen uno y otro son idénticos y tienen la misma puesta a punto. La puesta a punto que Alonso logra en seguida el viernes y Hamilton copia de la manera mas prolija.