
Momentos agridulces en la clasificación de Nurburgring. La parte no tan feliz la dió, como siempre, el momento posterior a un accidente, como el que tuvo hoy Hamilton, quien tuvo suerte de salir ileso de un accidente de ese tipo. Pero el percance, en ningún caso le va a prohibir disputar el Gran Premio de Europa. Ya está confirmado plenamente que saldrá desde la décima plaza de la parrilla, salvo que los médicos de la FIA no le dejen hacerlo mañana, pero eso es altamente improbable.
Ajeno a todo este tema estaba Alonso. Ya se sabía que la causa del accidente había sido una tuerca de la rueda –presumiblemente mal apretada- lo que había motivado el accidente. Pero a él, cuando salió a clasificar, le dijeron que había sido un pinchazo. Así, ganó la valentía necesaria para encararse con Raikkonen en la lucha por la pole, la que no pudo conseguir por haber entrado extremadamente rápido a la curva cinco, lo que casi le hace perder el control total del McLaren y la cosa hubiese acabado mal, también para él. Menos mal que esa tuerca si estaba bien sujeta.
Por la mañana, Alonso no estaba muy seguro de lo que podría hacer en la clasificación de Nurburgring. Es mas, estaba bastante pesimista. Pensaba que las ruedas más blandas no le iban a dar buen resultado, pero también sabía que las iba a tener que poner en la parte final de la clasificación, a pesar de que estaba casi convencido de que no lo iba a lograr con ellas. Sin embargo, cuando había hecho las dos primeras partes –antes del accidente de Hamilton- la cosa tenía muy buena pinta. Quedaba saber como iba a reaccionar el coche con la carga de gasolina de carrera y con ruedas blandas. Un enigma que tuvo su respuesta en el primer sector de su vuelta rápida final.
Iba bien, muy bien. Pero un exceso de confianza hizo que Alonso perdiera la Pole en esa curva cinco. No sale de un mal puesto en parrilla, pero los Ferrari salen mejor que el McLaren, y eso se va a notar en los primeros metros del GP de Europa.