Tres semanas de descanso que no son tales. La F1 llegó desde Hungría hasta el GP de Turquía con dos semanas reales de por medio, las cuales, de todos modos, han dado para mucho. Sobretodo, para especular con el futuro de Fernando Alonso y su tensa situación dentro de McLaren, así como para hablar hasta los límites de la buena vida de Hamilton dentro del equipo, junto a alguno de sus dueños.
Estos días de verano han sido como siempre para la familia plateada. Los grandes jefes, que tienen siempre preparado el megayate para salir a dar un buen paseo, esta vez se dedicaron a recorrer el camino entre la costa francesa y las Baleares. En Francia ya estaba Hamilton, quien por primera vez se dio el lujo de visitarles en el barco, invitado por Manssour Ojjeh, el dueño de tremenda nave. Lewis es amigo de su familia desde hace años, desde que corre para ellos, o sea, desde casi siempre. Pero claro, el hijo de Anthony –como se le empieza a conocer en Inglaterra ahora a Hamilton, dado el protagonismo del padre del piloto- nunca había pisado ese terreno. Me refiero al terreno náutico de esa parte del negocio que le rodea. Vamos, que era la primera vez que compartía tanto tiempo con ellos, desde la mañana a la noche. Bien controlado le han tenido, aunque saben bien en McLaren que no necesitan tenerle la lengua agarrada.
Ajeno a todo eso y atado a sus problemas estaba Ron Dennis. El gran jefe de McLaren pasó más tiempo en su oficina de Woking que en el alegre barco de su socio en el equipo. Si antes de llegar a Hungría sus problemas eran grandes, una vez que dejó territorio húngaro las cosas estaban bastante peor. Encima, habiendo conquistado una buena cantidad de puntos para el campeonato de constructores sin haber podido sumarlas a sus anteriores unidades, dado que la FIA se lo ha impedido. Al menos hasta ahora, antes de resolverse la apelación del caso de Hungaroring.
Mas ajeno a todo eso estuvo Fernando Alonso. Escondido vaya a saber uno donde, aunque disfrutando de unos días de tranquilidad junto a su gente, el bicampeón del mundo sabe que le queda una recta final de campeonato muy complicada y que tiene que recortar distancias ahora mismo con respecto a Hamilton si no quiere que la cosa se le vaya de las manos. Y que quede claro: nadie le invitó al dichoso barco.
Claro que no solo ha pensado en lo que le queda de campeonato. También estuvo trabajando, o más bien lo hizo su gente, sobre su futuro inmediato en la F1. Claro que este lo imagina fuera de McLaren, algo que pretende el asturiano desde hace tiempo, pero que el contrato de tres años le impide con claridad. La opción BMW, la más lógica para continuar su carrera en la F1, se cerró ante la seguridad de Mercedes-Benz, quien no iba a ceder a su mejor piloto a la competencia tan alegremente, y menos después de tenerle atado con un buen contrato.
Irse de McLaren es la consigna de Alonso. Queda por ver si la falta de lugares competitivos en la F1 no le lleva a un año sabático en 2008. No estaría mal que opinéis sobre lo que sucedería con la F1 en España ante semejante posibilidad.