Viajar a Japón, para un occidental, nunca deja de ser interesante. Ni aún cuando alguien haya tenido la oportunidad de visitar este país unas cuantas veces. Debo confesar que la primera vez me costó mucho comer bien aquí, pero en mi segunda visita, gracias a la ayuda de unos amigos de este país, la cosa cambió radicalmente. Recomiendo darse una vuelta por Japón a quien tenga que decidir el destino de un viaje largo, y que tenga ganas de ver algo sorprendentemente diferente. Vale la pena.
Es un país fascinante, aunque todo resulte extremadamente pequeño para nuestros ojos. Aprovechan hasta el último milímetro disponible de las cosas. Al final, todo resulta efectivo, pero a la vez, ellos intentan que sea sencillo. Las instalaciones del circuito de Fuji cumplen con esta premisa, y superan ampliamente a lo que es actualmente el circuito de Suzuka. La antigua sede del GP de Japón había quedado obsoleta. Los espectadores, todo hay que decirlo, salen ganando en ambos escenarios, con tribunas que tienen muy buena visión casi todas ellas, y una organización en los ingresos que es modélica.
El monte Fuji es un espectáculo omnipresente en este trazado. Tiene poco más de 3700 metros de altura, y en un día despejado se puede observar en toda su magnitud, aunque lamentablemente por esta época no tenga nieve, una imagen que muchos habréis visto en las postales de este circuito. Este monte se puede escalar en unas cinco horas a ritmo tranquilo, aunque muchos atletas llegan a su cumbre en la mitad de ese tiempo. Es una montaña venerada por los japoneses, la más alta de este país y se calcula que unos 300.000 nipones peregrinan hacia a su cima cada año.
Aquí se decidió el mundial de 1976 en una carrera que pasó a la historia. Fue la famosa carrera en la que Lauda decidió retirarse por la gran cantidad de agua que había en el asfalto. La lluvia fue protagonista de la carrera de 1976, y este fin de semana, 31 años mas tarde, se espera que vuelva a serlo. Era la última carrera de esa temporada, y ganó el certamen quien estaba por detrás en el campeonato, el inglés James Hunt, que había aterrizado en Tokio como escolta del líder, Niki Lauda. Quien sabe si esta vez volverá a ocurrir lo mismo al final.