Parecía que imposible que así haya sido, pero el GP de Italia ha comenzado movidito. El sitio del revuelo ha sido, como no, el equipo McLaren. Una situación que parece aún más increíble cuando se peinsa que empeorar la situación parecía imposible.
Todo comienza cuando la FIA requiere a los pilotos del equipo McLaren que hagan conocer si sabían algo del tema del espionaje. Y Alonso, que estaba entre los pilotos a los que la FIA les requirió opinión, dijo lo que sabía. Y esta claro que lo que ha dicho ha dejado a McLaren muy mal parada, y a la FIA en posición de asestarle un buen correctivo dentro de unos días, cuando se dicte sentencia por el caso de espionaje. Por eso, hace un par de días, la FIA dejó de lado el comité de apelación y pus en marcha un nuevo Consejo Mundial, que será el día 13.
A raíz de esto y de muchas cosas que están relacionadas, es muy probable que la sanción a McLaren sea ejemplar. La teoría de que nadie sabía nada dentro del equipo acerca de esas informaciones de Ferrari es una forma de defenderse de Ron Dennis que, al parecer, ha quedado completamente desbaratada después de que Alonso ha dicho lo que tenía que decir. Es que si no lo hacía, se arriesgaba a perder, incluso, su superlicencia de piloto para el futuro. Un futuro que ya está cada vez más claro que no será en McLaren.