Dominio Ferrari y Alonso al máximo de sus posibilidades. El GP de Bélgica fue un calco de la clasificación de ayer en cuanto a resultados, y agregó un punto más a la ya manchada relación entre Alonso y McLaren. Esta vez, el litigio fue con Hamilton y en la pista, pero no fue algo que no estuviese previsto en el guión de esta película que parece ser la andadura del asturiano en McLaren. Esto iba a pasar alguna vez, y pasó ayer. Lo bueno fue que ambos pudieron seguir en pista y la cosa no tuvo más consecuencias. Me refiero a lo que pasó en la primera curva y en los metros posteriores.
Fue una carrera chata en su trámite de la Spa. La verdad, es que no pasaron grandes cosas. Solo la lucha a distancia entre Alonso y Hamilton, minuciosamente ganada por el español, tuvo algo de pimienta, junto a algunos duelos interesantes, como el de Kovalainen con Kubica. Las vueltas rápidas de Alonso borraron del mapa a Hamilton, quien a pesar de tener la mejor estrategia para la carrera, no pudo hacer nada. Por eso se jugó tanto en la primera curva. Porque lo intuía.
Una vez más, Alonso estuvo completamente concentrado en hacerlo lo mejor posible. Como en Monza, no dejó ni un momento de controlar a su adversario directo, y aunque se haya llevado solo un punto de ganancia a su favor, sabe que si sigue así, todo dependerá de él. Pero también sabe que un imponderable inesperado puede hundirle. El Mundial puede decidirse por un pequeño detalle. Si es así, veremos a quien le sucede.