El primer día en Fuji fue de declaraciones cruzadas. Por un lado, Fernando Alonso queriendo dejar de lado las polémicas y queriendo concentrarse solo en lo que pasa en pista, evitando comentar cualquier cosa que no tenga que ver con lo deportivo. Pero al final, no le queda más remedio que decir algo. Las preguntas son insistentes. Y cuando le piden opinar sobre lo que dice la prensa alemana o inglesa sobre su persona, prefiere decir solo que le hacen gracia. Como bien dijo, no va a estar desmintiendo cada cosa que se dice sobre él. Y últimamente fueron muchas cosas fuera de lugar las que se dijeron. Quiere concentrarse solo en conducir y ganar esta carrera. Sabe que eso le convierte en líder automático del mundial.
El que de verdad me ha sorprendido un poco hoy es Hamilton. Acuciado porque está sintiendo el asedio de Alonso en el campeonato y porque las predicciones de todos los que decían que la veteranía de Alonso le haría llevarse el mundial, el británico está dando sus últimos pasos fuertes fuera de la pista. Se le nota mas agresivo fuera de ella. Al decir que sabe en que se ha equivocado en Spa y que no lo va a volver a repetir estuvo osado, pero en decir que no va a permitir el juego sucio, mucho más. Sigo sosteniendo que nadie que vuelve a la pista y aprieta a su compañero contra el muro como él hizo en Spa con Alonso después de la primera curva, no debería decir eso.
El tiempo es mas holgado en Japón, y me acerqué a ver lo que decían Massa y Raikkonen al hospitality de Ferrari. El brasileño, con la cara lo decía todo: está resignado a ser el escudero de Raikkonen en lo que queda de año. El finlandés, siempre inexpresivo, volvió a recalcar que no tiene nada que perder. Cuidado, porque una hipotética victoria de Kimi en Fuji y un abandono doble de los McLaren puede hacer cambiar la historia del Mundial 2007.