Fiesta en la discoteca. Una celebración por todo lo alto la del equipo RedBull y de ToroRosso, que convocaron a todos en la discoteca Pachá de la ciudad de Sao Paulo. Allí estuvieron los que eran de ese equipo, y los que no lo eran. Allí estuvo todo el mundo que trabaja en la F1. Todos se divirtieron hasta altísimas horas de la madrugada. No acudió nadie de McLaren, por supuesto.
Allí estuvieron no solamente los pilotos de Ferrari, sino también muchos de sus integrantes. Ingenieros, mecánicos, gente de relaciones públicas y prensa. No faltó nadie. A las tres llegó Kimi, bastante alegre y esta vez, convertido en el auténtico rey de la fiesta.
Hace unos meses recuerdo haberle criticado en un párrafo por su conducta fuera de la pista. Recuerdo haber dicho que de ser yo responsable de un equipo dudaría en contratarle. Puntualizo que fue una opinión personal, y que quizás, no debía haber hecho públicas aquellas escenas que presencié, por más que lo hayan hecho muchos periódicos y portales de Internet, y que Kimi protagonizó arriba de un barco en Budapest 2006. Pero también, a la misma vez, siempre he destacado que era el gran oponente que debía tener Fernando Alonso en la carrera por el título, porque talento no le falta. Lo demostró ampliamente en las últimas tres carreras. Por más que en Japón y China se haya beneficiado de los errores de McLaren y en Brasil, su compañero Massa le dejara el primer puesto en bandeja. Eso es verdad, pero no le quitan méritos.
En Ferrari le habían prohibido correr en motos de nieve, una de las aficiones más grandes de Raikkonen. Con un seudónimo, se presentó en la carrera más famosa de su país, antes de que comenzara la temporada 2007 de la F1. Pensaba que Ferrari no se enteraría, pero tuvo mala suerte al accidentarse de forma espectacular y tener que volver sin la moto y sin casco a boxes, y con la cara descubierta. Le retrataron y en Ferrari se preocuparon. Su rendimiento irregular en algunas partes de 2007 causó preocupación en Maranello.
Cuando verificaron que el cambio de marca de neumáticos era el causante de los problemas de Kimi, dejaron de preocuparse. Ayer, cuando llegó a la fiesta, seguro que se olvidó de todo eso y no pensó en nada. Sin rencores, disfrutará de su título mundial. Bien merecido lo tiene.