Pole de Hamilton y acaricia el título. Ese mismo título que tuvo que conseguir con mucho esfuerzo Fernando Alonso en los últimos dos años. Esto está listo para sentencia. Salvo, claro está, que una carrera loca bajo el agua que se espera para la carrera de mañana, cambie este panorama de manera radical. Pero ni aún así es posible que suceda alguna cosa nueva.
Nadie puede cuestionar el trabajo de Hamilton. Pero no es de recibo que Fernando Alonso quede a seis décimas del tiempo del inglés, cuando en la Q1 y Q2 estuvo casi empatado con él. El mismo Alonso no podía creer eso. Pero en una carrera que tiene que definir el campeonato, no pueden estar las cosas más a favor de Hamilton. Solo un milagro mayúsculo puede hacer que no consiga ser campeón mañana.
Los Ferrari han hecho lo que han podido. Están muy cerca y es posible que Hamilton lleve mucha menos gasolina que todos los que van detrás, pero en carrera es una incógnita lo que pueden hacer. De todos modos, la lluvia va a maquillar la carrera de muchos. Y quizás, vaya uno a saber, puede ser la gran aliada de un Fernando Alonso desmotivado, aunque con ganas de dar hasta la última gota de sangre.