Los continuos viajes me han tenido un poco alejado de mis blogs. Ahora, ya instalados en Interlagos, comenzamos a ver con más claridad lo que se avecina. La definición del campeonato del mundo está a la vuelta de la esquina y este domingo seremos testigos de uno de los capítulos más calientes de la Historia de la F1.
La gran mayoría del personal de la F1 no está recuperado de los cambios de horario del periplo asiático. Y ahora, cuando uno comienza a recuperarse de aquello, llega un nuevo huso horario. La verdad, poco importa. Todos están metidos de lleno en la actividad propia de una carrera definitoria y, a la vez, la última del año. Luego de ella, llegarán merecidas vacaciones para muchos.
Ninguno de los pilotos está recuperado pero darán el máximo este fin de semana. Interlagos es un circuito muy complicado físicamente porque tiene una de las curvas más exigentes del calendario. La última curva –mas bien toda la última subida, desde Junçao- los cuellos de los pilotos sufren fuerzas G muy altas y en sentido contrario a los que son sometidos durante todo el año, ya que en este trazado se rueda en sentido inverso al de las agujas del reloj. Solo esta pista y la de Hungría permanecen con esta característica.
La incertidumbre sobre el factor climático en Interlagos es grande. Algunos dicen que habrá lluvia sábado y domingo, y otros, que esta llegará el viernes y se irá el sábado. Lo que sí parece seguro es que los coches van a rodar, al menos algunos de los tres días, sobre mojado. Si es que finalmente no son los tres días los que se hacen bajo la lluvia.
Pero por sí sola, la lluvia no va a afectar tanto si no fuese porque el trazado ha sido completamente reasfaltado para esta ocasión. Esto significa que la superficie estará muy resbaladiza el primer día, pero si cae agua, la cosa estará mucho mas complicada. Y es más, se trasladarán los problemas de adherencia al sábado. Todo esto puede jugar un papel importante en la carrera. Las puestas a punto serán muy difíciles de hallar este fin de semana.