Una vez más los comisarios de un GP de F1 se han lucido. La no sanción deportiva a Hamilton –junto a Button y Sato- deja al GP de Brasil sin cambios, justo cuando se presagiaba una vez más que el líder del mundial podía ser sancionado.
Es verdad que esa normativa de ruedas es un tanto ridícula. Pero hay algo que no se puede discutir: cuando alguien incumple el reglamento, debe ser sancionado. Y si bien le han caído 15000 euros a cada uno de los equipos que infringieron la normativa, los pilotos se han salvado. Y entre ellos estaba Hamilton, que parece un piloto al que es imposible sancionar. No quiero ser suspicaz, pero me hubiese gustado saber que hubiese pasado si Alonso estaba en su lugar. Creo que esto ya lo he dicho alguna vez, pero este año me ha dado bastantes argumentos para ello.
La clasificación en Interlagos debe ser una lucha entre los dos pilotos de McLaren. Sin embargo, estimo que Hamilton estará un poco por encima. Su motor y las pocas posibilidades de que la lluvia cambie o mezcle un poco las cartas, serán sus bazas. También su nuevo motor, que deberá funcionar a la perfección en la enorme recta de Interlagos. Igualmente, veremos como la historia se desarrolla.