Un cuarto puesto que sabe a poco para Alonso. Un cuarto puesto que es el resultado lógico después de que ni el viernes, ni el sábado por la mañana, el McLaren de Alonso diese síntomas de que iba a ir bien. No es momento de volver a decir que su coche ha sido manipulado, pero lo cierto es que una vez más, ha vuelto a asegurar que su vuelta fue perfecta, solo que allí está, detrás de sus tres directos adversarios. Mañana lo tendrá muy difícil. Ahora sí que es casi imposible.
No hay dudas sobre los Ferrari. Ganar era la consigna de Raikkonen y la mantendrá hasta la última vuelta de la carrera. Dará el todo por el todo. Ahora, que las posiciones de la parrilla están definidas, podemos intuir como será la salida. Luego, los coches rojos deberían tomar las riendas del Gran Premio de Brasil. La pole de Massa no es casualidad. Los coches van bien y las ruedas mas blandas, que normalmente hacen sudar a los coches rojos, esta vez parece que no les han traído tantos problemas. Durante la carrera veremos que tal les va con este tema, pero seguro que las blandas, por precaución, las usarán solo una vez.
Hamilton, sin la pole, sabe que debe cuidarse. Y mucho. Con mantener el cuarto puesto durante la carrera, todo le irá bien, pero ya sabe que no podrá hacer su carrera libre. Incluso puede permitirse que Alonso le adelante. Si se mete en la pelea, Hamilton puede salir damnificado. Su principal objetivo será cuidarse de Fernando Alonso. En la carrera, veremos hasta donde es capaz de arriesgar el asturiano, ya que en ella se juega mucho más que un título. Hamilton también es consciente de eso, y debe tener en cuenta que, si quiere ganar el campeonato, que una carrera con muchas alternativas puede perjudicarle mucho. Allí, si no se controla, puede perder el título que tiene al alcance de la mano. Pero no sería la primera vez en que un piloto lo pierde todo por querer ganar o brillar cuando no era aconsejable.