La cuenta atrás se acabó. Al
final, ni RedBull, ni Toyota, ni Honda, ni BMW ni, por supuesto,
Ferrari. Al final, Fernando Alonso no tuvo más remedio que regresar a
su antiguo equipo. Volver a Renault no era la opción que mas le
interesaba. Era una de las que más garantías le daba al asturiano en
determinados puntos, pero no era la mejor. Muchas cosas han pesado en
su decisión final.
La causa no ha sido económica.
Seguramente tendrá una retribución altísima, pero la clave de todo esto
han sido la duración y la flexibilidad del contrato. Alonso peleaba por
un año con opción a dos. RedBull le ofrecía dos años incondicionales
con cláusulas muy duras en caso de rescisión. Claro que le querían,
pero no a cualquier precio. No querían dar vuelta todo su equipo y
después, quedarse sin su mejor pieza.
El equipo de la bebida energética le hacía una buena oferta económica, pero no quería que les dijese adiós después de un año.
La de Toyota era otra oferta que estaba dando vueltas cerca de la mesa
de Alonso, pero la marca japonesa, en el apartado deportivo, dejaba
mucho que desear. Y RedBull, que podía darle un coche veloz en 2008,
perdía en el terreno de la fiabilidad, algo tradicional en coches de
Newey. El cerco se cerraba. Optó por el camino que había hecho toda la
vida en lugar de dar otro mas osado.
Y así, la oferta de Renault seguía en pié y terminó por imponerse.
Al final, regresar a lo conocido tiene sus ventajas. Para lo bueno y
para lo malo. Esta vez, Alonso habrá dejado claro sus términos. En
todos los sentidos. Para que no le ocurran las cosas que sucedieron en
McLaren y ni las que, todo hay que decirlo, le llevaron a discutir con
Renault en más de una ocasión.
Es difícil asegurar desde fuera que hubiese sido lo mejor.
La verdad, es que por más cerca que uno esté, esto termina siendo una
cuestión casi personal. Una decisión de este tipo siempre lo es.
Personalmente, yo hubiese optado por un equipo nuevo, un nuevo desafío.
Una nueva escudería a la que ayudase a crecer. Todo el mérito hubiese
sido suyo. Tampoco es que se vaya a encontrar en Renault con el mismo
equipo que en 2006, porque mucha gente se ha ido y otra se irá, aunque
algunos pueden llegar. Si Renault remonta el vuelo, todo el mundo dirá
que fue por Alonso.
Pero no todo está tan claro para Renault. Hay que rezar para que no lleguen a la FIA
nuevas pruebas sobre el caso de espionaje entre Renault y McLaren,
porque sino, la cosa se puede poner muy difícil. Nada indica que vaya a
ser así, pero no se puede descartar nada. Lo mejor es que dentro de
unos meses nos olvidemos de todo esto, y ojala que esta decisión de
Alonso sea una anécdota después de la primera carrera y a partir de
allí, solo disfrutemos de la F1.