No son pocos los que piensan una y otra vez cual es el verdadero significado del regreso al volante de Michael Schumacher.
Durante su retiro, el siete veces campeón alemán ya había saciado su
sed con algunas competiciones de entrecasa, subiéndose a una moto de
carreras, o haciendo acrobacias que antes, sus duros contratos le
impedían. Ahora, que tiene la libertad total para hacer lo que quiere,
se sube al F2007 camuflado con el reglamento para 2008. Y llama la
atención, por supuesto.
La primera vez, esa de Barcelona, pudo pasar.
Podíamos pensar que se quería subir a toda costa a un F1 otra vez.
Probar que sensaciones le provocaba, pero también estaba allí para
saber que significaba en los corazones de los demás. Hubo mucha gente
para averiguarlo. Convocó, como su gran nombre indica, mucha prensa.
Mucha más que los otros pilotos que allí rodaban. Una veintena de
conductores que se dejaron el alma durante 2007 en las pistas y que
pensaban dejársela este año. Muchos de ellos luchaban por un asiento
para la temporada que viene. Pero la atención se la llevaba el retirado
Schumi.
Claro, mostró estar en forma.
Se dice que puso una condición para probar en Barcelona: que le
dejaran, en ambos días, la posibilidad de intentar hacer un tiempo.
Parece que se lo han dado. En ambas jornadas fue el más veloz. Era
saciar el orgullo propio. Pero también dejar claro que no iba a hacer
el papel de otros retirados. Schumi es mucho Schumi. Cumplió con las
expectativas que su nombre deparaba.
Oficialmente, no retornará a correr.
Pero quien lo sabe. Quizás se subió al F1 ahora para saber si él
perdía, como todos los demás retirados, esos reflejos ganados y pulidos
durante los años de competición. A lo mejor todo esto ha sido, y es
aún, una falsa alarma. Un golpe publicitario que aprovecha un gran
talento al volante. Personalmente, no creo que retorne a la
competición, pero algo de eso se habrá tambaleado en su cabeza – y aún
lo hará- durante estos días de pruebas que le quedan. Seguro.
Hace un tiempo, allá por mitad de año, hablé con una persona muy cercana al campeón alemán.
Esta persona me confesó que Michael le había dicho que no sentía ganas
de subirse un F1. Que no echaba de menos las carreras. Había engordado
alguno quilillo. Se había entregado a la buena vida. Pero muchas cosas
no las había perdido. Sobretodo el inmenso talento que le convirtió en
el más laureado de todos los tiempos. Lo vimos en Barcelona hace unos
días y lo veremos en Jerez esta semana que viene.