Todos los protagonistas abren fuego en Melbourne. La ciudad está un poco sorprendida. Aquí aman a la F1
y lo único que están oyendo son las declaraciones cruzadas entre
Ecclestone y los organizadores del GP local. El británico pretende
hacer la carrera de noche en el futuro. Y los locales, no poner un
dólar más para la organización. La cosa se complica, y la amenaza de no
renovar el contrato –que acaba en 2009 – planea sobre Melbourne.
La ciudad, en tanto, se apresta a recibir la primera cita del año.
La cordialidad y la excelente organización siguen siendo sus puntos
fuertes. Muchas veces, en esta primera carrera es la lluvia o el frío
quien dicta sentencia. Aquí se acaba el verano en cualquier momento,
pero este año, parece querer despedirse con ganas. Se anuncian
temperaturas altísimas para lo que resta de semana. No habrá sorpresas
con ello. Y no habrá sorpresas en la pista a causa de ello.
Los boxes siguen su trajín.
Los Ferrari, pintados con extrañas formas en su carenado del motor. Los
de McLaren, sin aún haber puesto la estructura del muro de boxes, por
más que Ron Dennis haya asegurado que estará en ella. En ForceIndia,
novatos con experiencia –es la misma gente de Spyker; Midland o Jordan
en el fondo- pintaron los flancos de sus monoplazas de rojo, y sus
cches, cada vez se parecen más a los de McLaren. Los de Renault, sin
mostrar los que algunos parecen saber de antemano: el empleo de un
alerón trasero revolucionario. Veremos si el viernes lo montan. Por
ahora, no lo han hecho. Ni nadie lo ha visto.
La vida transcurre muy tranquila en los días previos al primer GP del año.
Habrá mucho que contar durante los días que vengan. En Renault, se
preparan para tratar de extraer el máximo del coche en los garajes. Lo
demás, lo que dé en la pista, de eso se encargará otro, que hoy anduvo
por el circuito. Fernando Alonso dio la vuelta a pié a Albert Park con
su ingeniero, luego comió en el box de su equipo y más tarde, se marchó
a su hotel. Tendrá mucho trabajo a partir del jueves. Y durante el año.