Massa se recupera y Alonso se hunde. Quizás no sea tan categórica esta frase, pero es cierto que el brasileño de Ferrari ha completado en Bahrein un fin de semana impecable, mientras que el español ha encontrado en Sakhir los límites mas bajos del R28.
Nada tuvo que ver en su rendimiento el golpe que le dio Hamilton. Si bien algo habrá afectado, según Alonso debió ser muy poco. El rendimiento del Renault distó –como se preveía- mucho de los que se supone son rivales directos. Pequeñas pérdidas que hace que un Webber o un Glock le superen y consoliden delante de él su posición. O algo peor: que un Barrichello le acose al final de la carrera.
Mucho tendrán que mejorar las cosas para Barcelona. Pero no hay milagros. Necesita un segundo para ponerse claramente detrás del grupo perseguidor de los tres mejores equipos. Y no hay equipo técnico capaz ni mejora que se pueda inventar en la F1 de hoy, capaz de hacer dar vuelta a una situación semejante. El objetivo es el de ponerse en el pelotón delantero de ese grupo perseguidor, pero por el momento, superar a RedBull, Williams y mucho menos a Toyota, será posible solo si las mejoras son claramente superiores. O milagrosas. Como máximo, llegarán a mezclarse entre ellos.