Sigue siendo pronto para hablar del futuro de Alonso, pero es casi inevitable. Ayer, hablábamos con algunos colegas sobre lo que puede pasar, sobre la actitud que podría tomar Alonso si las mejoras prometidas por Renault no tienen el efecto esperado y los escenarios posibles si hay una ruptura con Renault. Y como lo más probable es que el R28 se siga debatiendo con los mismos coches que lo hizo hasta ahora, peleando contra los mismos rivales, va a seguir flotando el interrogante del futuro del asturiano. Porque lo que ocurra ahora, tendrá efecto directo sobre lo que suceda en el año 2009 con el piloto español.
Ayer, estaba resignado. Le tocó conducir uno de los peores coches de su era en Renault. Mientras, los Ferrari volvían a la gloria y los BMW se consolidaban como segunda fuerza y sus dos pilotos ponían el equipo líder del campeonato de constructores. Y justamente cualquiera de estos dos equipos, que deberían estar por lógica pura en el futuro de Alonso, cumplieron en Bahrein. Esto quiere decir que sus pilotos también. Y de eso se desprende que cualquier vacante en ellos es ahora más difusa.
El peor escenario posible para Alonso es que tanto Ferrari como BMW sigan con sus dos pilotos actuales. Las decisiones se toman pronto para el año siguiente en F1, y no me extrañaría que a mitad de temporada, tanto unos como otros se vean obligados a decidir. Y en medio de todo ello, la decisión del mismo Alonso.