
No hubo oposición para Felipe Massa en Estambul. Le ha cogido el truco a este circuito, ganando tres de las cuatro carreras aquí disputadas. Y le ha cogido el gusto a eso de no equivocarse. Ha sido el piloto que mas ha sumado en las últimas tres carreras. Está en racha y bien le vendría a Kimi comenzar a despertarse de sus clásicos letargos.
Muy buena carrera de Hamilton. Buena salida, como siempre, pero sobretodo buen ritmo, apretando cuando tenía que hacerlo a Massa, aunque la estrategia de tres paradas lo fulminó. La razón era extraña, aunque clara. Bridgestone le obligó a hacerlas, ya que cuando vieron como dejaba las ruedas el viernes y el sábado, los técnicos de la marca japonesa le obligaban –no le aconsejaban- a parar tres veces. El británico gasta mucho sus ruedas por su forma de pilotar, y no le quedó alternativa. Por eso, perdió la carrera. Podría haberle dado guerra a Massa.
Lo de Alonso no estuvo mal, contando lo que llevaba. Cuarto al principio, luego de los toques de la salida, reconoció no haber salido muy bien. Pero fue astuto en irse por fuera y ganar un puesto. A Webber lo controló siempre, tanto de entrada como durante la carrera. Luego, Heidfeld le pasó sin atenuantes en boxes, el BMW aún sigue siendo muy superior como para hacerle frente con el R28. En la vuelta 2, fue superado (¿O humillado?) por Raikkonen, pero lo que llevaba el finlandés tenía una velocidad punta muy superior a lo del asturiano. No era para ponerse a pelear.
Luego tuvo un ritmo que no estuvo mal. Primero le aguantó bien a Raikkonen y después, a pesar de perder la posición con Heidfeld, rodó de forma consistente. Fue la confirmación definitiva de que las mejoras introducidas en Barcelona eran efectivas, pero que hasta el GP de Turquía no habían podido ser evaluadas con claridad.
Iremos hablando durante estos días y en el Chat del martes sobre lo que pasó en Turquía. Y antes de la llegada de Mónaco, un Gran Premio, por muchas cosas, muy especial.