
No ha sido una mañana demasiado buena para Alonso.
Su coche ha sufrido, y esta vez le ha sido un motor roto. No será penalizado porque son entrenamientos libres. Los viernes, ningún piloto usa el motor que utilizará luego en carrera, el cual por reglamento debe durar dos grandes premios.
Para Alonso, fue solo una tenue señal de alarma, después de haber probado exhaustivamente aquí la semana pasada. Los comisarios, una vez desparramado el aceite por toda la pista, no avisaron a tiempo a quienes venían detrás. Entre ellos estaba Felipe Massa. El brasileño pisó el aceite y su Ferrari salió disparado hacia las defensas.
El golpe del brasileño fue grande.
La parte trasera derecha del monoplaza ha quedado muy dañada. Los mecánicos trabajan duro para repararlo. Ambos pilotos se encontraron fuera de la pista, luego de haber dejado a sus coches. Hablaron tranquilamente. Que nadie piense que desde que ocurrió aquello de Nurburgring el año pasado se llevan mal. No es así. Pero esto no debería dar pié a otras cosas.
Quiero decir que nada de esto significa que Alonso irá a Ferrari en 2009.
El piloto asturiano, que sabe que no debe y
no puede cambiar de equipo cada año, está barajando seriamente la posibilidad de seguir en Renault en 2009, como os he apuntado varias veces. Por más que sepa que allí lo que pueden ofrecerle no sea gran cosa. Por más que lo que puedan darle para 2009 sea algo similar a lo de este año. Pero cambiar por cambiar, sin tener algo muy seguro entre manos, no entra en sus planes.
Mientras, el coche rojo le espera.
Lo saben todos.
Ferrari estará en su futuro, antes o después. Antes de eso, tendrá que pensar muy bien lo que hace.
No puede firmar por dos años con BMW, por ejemplo, y dejar escapar la oportunidad de Ferrari para un futuro a medio plazo, cuando se abra el hueco esperado.
Es probable que pase otro año en el infierno.