El clima no levanta cabeza en Hockenheim. La cosa sigue fría y los primeros entrenamientos que hizo la F1 fueron sobre piso húmedo al principio, aunque luego el asfalto se fue secando. Los buenos de siempre, allí estuvieron. Alonso pudo colarse cuarto. Nada destacable. Al menos, estoy un poco mas recuperado de la gripe.
Desayunando, Alonso habrá podido leer que el mundo gira alrededor de su futuro. Hace tiempo que es así y lo sabe. Solo espera una posibilidad. La puerta de Ferrari tiene que abrirse alguna vez. La duda es cuando será. En definitiva, es lo único que le preocupa, porque tanto él como todos saben que Alonso terminará en Ferrari tarde o temprano. Lo sabe él, lo sabe Ferrari, lo saben en España y lo saben en Italia. Lo saben sus rivales y lo saben Massa y Kimi.
De eso nadie tiene dudas. A más tardar, será en la temporada 2010. Llegará. La incógnita está cifrada en la próxima campaña. Personalmente, creo que todo se producirá al año siguiente. No veo a nadie capaz de sacar de sus butacas a los actuales pilotos del equipo italiano. En 2009, Fernando seguirá, casi con toda probabilidad, en Renault. No le quedan mejores opciones.
Puede que sea otro año en el infierno. O puede que no. El año que viene será un año de cambios profundos en los coches. Cambios que pueden alterar sensiblemente el orden establecido. Alonso lo sabe y eso pesa en el momento de tomar la decisión. De haber cambiado de equipo, debería haberlo hecho antes. Quiero decir que cuando se fue de McLaren, debería haber optado por la alternativa en ese momento. Ahora es tarde. Ya no es posible ir a RedBull. Ir a Toyota sería muy riesgoso. ¿Williams? Imposible. Seguir con Briatore es la clave para construir el mejor puente hacia Maranello. Aparte: ¿Quién le va a querer por solo un año? Luego sabemos que vestirá de rojo. Ocurrirá.
Pero será en 2010.