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Artículos - agosto 2008

# domingo, 24 de agosto de 2008 19:22

Faltaron emociones


Lo vivido en el circuito de Valencia fue inolvidable. Y hubo muchas cosas para resaltar durante todos estos días. Algunas se convirtieron casi en tópicos que no pudieron ser corroborados. Después de la carrera ganada por Felipe Massa, unas cuantas cosas por resaltar. Algunas de ellas seguramente las habréis visto vosotros.

Seamos sinceros: no hubo adelantamientos en Valencia. Fue una carrera chata, sin apenas algún momento de desnivel emocional. En la mayor parte de ella se atravesó un mar de quietud sin encontrar, nadie, ese adelantamiento que prometía el trazado. Algo se pudo ver en las carreras previas, bien en la F-3, en la Formula BMW o la GP2. Pero en la F1 el problema es terrible. Veremos si en 2009, con las nuevas reglas, las cosas cambian. Pero que quede claro, que el GP de Europa, ese que tanto prometía en emociones, no tuvo nada de nada.

Y para peor, lo de Alonso. Un motor roto y un toque con un rival son cosas que pueden pasar, pero justamente las dos cosas en los dos Grandes Premios que se corren en España, es para no creérselo. Pero ha sido lo que a Alonso le ha sucedido. Lo de Valencia fue increíble.

Tampoco estaba que se subía por las paredes cuando terminó la carrera. Nunca, este año, le he visto descontrolarse ante una situación adversa. Es como si de antemano aceptara que todo viene mal barajado en esta temporada. Y como me dijo en la entrevista posterior a la carrera que le he hecho, mejor que toda la mala suerte se gaste en esta temporada. Varias veces repitió después de la carrera que tiene muchos años por delante, y que piensa volver a ganar. Dio casi por hecho que alguna vez triunfará en el circuito de Valencia, refiriéndose a cuando este montado en un coche competitivo. Lo seguirá diciendo muchas veces durante estos meses que vienen.

# domingo, 24 de agosto de 2008 19:17

La Lonja del Pescado

Muchas cosas se pueden apuntar de esta GP de Europa. Suena hasta raro llamarle de "Europa", cuando en verdad, todos le llamamos la carrera de Valencia. Muchas cosas que sucedieron nos vendrán a la mente incluso, después de mucho tiempo. Una de ellas, sin embargo, viene a cuento escribirla hoy.

El glamour. Ese que desprende por todos los poros el GP de Montecarlo. Ese que derrochan las miles de personas que abarrotan los muelles del Principado. Eso nadie lo pone en duda. Hay cosas de Mónaco que son espectaculares y únicas. Y una de esas es ese sabor especial que tiene. Pero cuidado, hay que pagar por ello. Y mucho. Un ejemplo, del que todos los años se habla, es el de la famosa terraza del restaurante de la curva de "La Rascasse". Es genial poder ver a los F1 desde allí, pero los precios y la dificultad para lograr un sitio lo hacen demasiado lejano. Nada que ver con lo que cualquiera que, muñido de una entrada, podría disfrutar en el circuito de Valencia.

Se trata de la Lonja del Pescado. Ese es el nombre de un bar que está ubicado muy cerca del paddock, a pie de pista. Sí, a pie de pista, aunque parezca increíble. Entre la terraza y la pista, solo el muro de contención y el alambrado. Muy al estilo de los años setenta. Esas cosas que parecen imposibles en los tiempos que corren. Pero es verdad, os lo juro. La terraza, y luego, la pista.

Es cierto que no tiene ni de lejos el glamour del restaurante de La Rascasse. Es cierto que los bocadillos que se sirven no se acercan al foie de alta alcurnia que se sirve en el Principado, pero ojo, que tiene algo. Algo muy importante. Desde una mesa del mismo, se pueden ver a los F1 acometer una de las frenadas más escalofriantes del mundial. A la altura de la última mesa en la Lonja del Pescado, los monoplazas zumban a más de 300 kilómetros por hora, para frenarse casi en seco en menos de 70 metros más allá. Espectacular y único. Y por mucho menos dinero que en La Rascasse. Aunque tenga menos glamour, creo que vale la pena. Seguro que sí.

# viernes, 22 de agosto de 2008 10:35

Los futbolistas van caminando

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La mañana valenciana comienza para el mundo de la F1. Con un circuito para conocer por los pilotos, con muchas posibilidades de rodar porque hay que probar mucho esta vez. Esta vez tienen prisa y tienen que aprovechar las tres horas de ensayos para poner las cosas en claro en un trazado completamente nuevo para ellos. A pesar de que todos hayan recabado datos de muchos sitios. Y se hayan hinchado a rodar con los simuladores. Hamilton entre ellos, aunque diga que ni pisa el de McLaren.

 

Pero puedo asegurar que la mañana no ha sido la misma para los vecinos de la zona. Esperaban ruido, pero no tanto. La mayoría de ellos creían que esto de la F1 era estruendoso, pero hasta que no rodaron los veinte monoplazas a la vez, no hubo una dimensión real de lo que llegaba a Valencia. Allí se dieron cuenta de que esto era mucho más de lo que imaginaban.

 

Las calles se llenaron de gente conocida y los accesos comenzaron a tener dudas sobre quien dejar pasar. Valencia es está estrenando en este redil tan estricto de la F1 y acomodar el pensamiento de toda la gente a este sistema cuesta un tiempo. Para este año quizás sea un poco tarde, aunque se mejora exponencialmente. Pero tampoco es para tirarse de los pelos, ya que la organización no es tan caótica como algunos la pintan. Habría que recordar lo que pasa en algunos de los circuitos donde vamos con la F1. Lo digo por lo que han señalado algunos colegas extranjeros, que se han quejado. Injustamente, creo.

 

Problema uno. Los jugadores del Valencia, que habían acordado ir hoy viernes al trazado todos juntos, tuvieron ayer a un adelantado. Fue el portero Hildebrant, que también repitió hoy. Se ve que le gusta mucho esto de la F1, porque hoy incluso iba liderando, en medio de la acera, el grupo de compañeros de equipo que enfilaba hacia los boxes del trazado. Pero a la última parte del trayecto, unos doscientos metros, la plantilla completa del equipo Ché tuvo que hacerla de a pié. La causa fue que el autobús no tenía pase para poder entrar al aparcamiento oficial. Y aquí nadie entra, sea quien sea. Así, los Morientes, Villa, Albelda, etc, etc, tuvieron que hacerse un paseíllo en medio de la gente. El atasco extra que se montó fue de órdago, con fotos y autógrafos multiplicados por mil. Cosas que pasan en la F1, ya que ni al mas figura le dejan saltarse la valla.

 

Por cierto, en medio del tumulto apareció una cara conocida. Ni siquiera os podéis imaginar quien era: nada menos que Heinz-Harald Frentzen, expiloto de F1 y también del DTM. Habrá venido a pasar unos días al pueblo de su madre, en Alcoy, y de paso, habrá cocinado alguna paella. O se habrá comido alguna, seguro. Estoy convencido que, si le coincide, invitará a algún viejo colega que retransmitió en su época la F1. Jesús, va por ti. Podrías pasarte por Valencia estos días. Seguro que te comes una buena paella. La ocasión invita a ello.

# jueves, 21 de agosto de 2008 17:46

Valencia no es lo mismo

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Resulta difícil que uno se sustraiga de lo que ocurrió ayer en Barajas. Resulta aún mas difícil hacerlo cuando uno es un asiduo pasajero de aviones y en concreto, yo he sido usuario en algunas ocasiones del “Sunbreeze”, el MD-82 que se estrelló ayer en Barajas. Este avión cubrió durante un tiempo la ruta Valencia-Munich, y me he subido a él algunas veces. Me parecía mas nuevo que los otros aparatos de Spanair, mejor preparado que los MD-80 que usa habitualmente la compañía. Cosas que suceden en la vida, la de ayer. Pero duelen mucho. Muchísimo.

 

Ese ambiente de desolación se trasladó, en cierta medida, al paddock de Valencia. De hecho, concretamente, las banderas ondean a media asta. No solo en Renault, donde está Alonso, sino que también en otros equipos, como en McLaren, la bandera española estaba izada a la mitad. El mismo asturiano se mostró preocupado, pensativo, diferente. Este fin de semana no será el mismo para nadie.

 

Pero el show debe seguir, y será así. Hasta este momento no hay nada confirmado acerca de si se hará un minuto de silencio, aunque está la voluntad de hacer algo por parte de Alonso –y que involucre a todos los pilotos- y de los organizadores. Todo apunta a que será antes del domingo, para que no haya pasado tanto tiempo después de la tragedia. Pero hasta ahora nada se sabe.

 

Alonso estuvo hoy caminando por el trazado. Mucho calor y pieles pegajosas para todos. El dibujo valenciano le gustó. Era la primera vez que estaba allí. Conocía algunas cosas por vídeos o fotos. Le parece bien hecho, con buenos puntos de adelantamiento, con mucho asfalto a ambos lados de la pista como para variar trazadas. La parte mas dificultosa se adivina el puente. A ella le apuntó Barrichello en la rueda de prensa de la FIA de hoy. Y será lo que todos los pilotos digan cuando se reúnan en el briefing el viernes a las cinco de la tarde. Seguro.

 

Algunos periodistas se han aprovechado y se han ido a la playa. Algunos turistas también. Los pilotos, a descansar en sus hoteles y prepararse para una jornada de viernes en las que van a trabajar mucho más que en otras ocasiones. A mí, me toca domicilio particular, ya sabéis que vivo aquí. Es un Gran Premio diferente para mí. Pero lo que sucedió ayer ha hecho que sea diferente para todos.  

# jueves, 14 de agosto de 2008 12:46

Recuerdos de verano

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Mitad de agosto, vacaciones para casi todo el mundo. Me incluyo en la lista, aunque de cuando en cuando cumpla con mi deber de contarles alguna historia, lo cual me gusta hacer, que quede claro. No olvido que queda pendiente contarles mi prueba con el F1 (a este paso lo haré en diciembre, pueden argumentar…). Pero la de hoy tiene que ver con una de esas “ocupaciones” estivales. Estoy pasando unos días en una casa donde hay trastos y cosas que utilicé hace tiempo. Entre ellas, como no podía ser de otra manera, están algunas publicaciones deportivas, muchas de ellas relacionadas con la F1. Las he ido guardando durante el paso de los años, aunque no ha todas, solo aquellas revistas que me han parecido importantes por algo especial. En muchas de ellas he trabajado, y es por eso que me he quedado con esos ejemplares.

 

Me he encontrado, entre otras cosas, con algunos ejemplares de Corsa. Esta revista, recientemente reeditada en Argentina –había desaparecido en 2002- fue un emblema del periodismo relacionado con el motor en toda Sudamérica. Trabajé en ella desde 1995 hasta 1999, siempre cubriendo la información relacionada con la F1. Fue mi primera época como periodista en los circuitos. Revisando la pila de revistas, me encontré con varias de ellas de la temporada 1996. En la misma se podía leer una larga entrevista que le hice a Jean Alesi. Allí, el francés me contaba que el Benetton que había heredado de Michael Schumacher –que en esos momentos sufría con Ferrari- no era el mismo que usaba el alemán. El de 1996, decía, no era tan competitivo. Y no se olvidaba de su mala suerte, ya que venía de haber perdido el GP de Mónaco por un fallo mecánico, aquella carrera que ganó Olivier Panis. En las fotos, los dos estábamos mucho más jóvenes. Yo, con el pelo muy largo. Coleta de 20 centímetros incluida, aunque a vosotros os parezca extraño.

 

Seguí mirando y me topé con muchas más cosas. Me encontré con otra entrevista, esta vez con Frank Williams. El encuentro se había producido en Monza en 1996, y justo en ese fin de semana, Williams acababa de anunciar que prescindiría de Damon Hill para el año siguiente, contratando a Heinz-Harald Frentzen, ese hombre famoso en España por las paellas que nunca cocinó. Lo máximo que hacía en casa el tranquilo alemán eran tapices. Si, tapices. Y muy bonitos, por cierto. Pero no paellas. Y menos en Mónaco, donde vivía habitualmente.

 

Volvamos a Williams. Como la entrevista estaba hecha para una publicación argentina, siempre tuve que orientar el tema hacia uno de los mejores pilotos que había tenido su equipo, pero que no había podido ganar el campeonato con ellos, a pesar de tenerlo al alcance de la mano. Me estoy refiriendo a Carlos Reutemann, que perdió en el asalto final de Las Vegas, en 1981, frente a Nelson Piquet, por un solo punto (o dos, mejor dicho, porque el brasileño tenía más victorias). Me venía bien referirme al tema de la destitución de Hill después de ser casi campeón en ese momento –lo fue en la carrera final de Japón en 196- y la verdad, es que el tema era el trato que le daba a sus pilotos: “nunca disfruté haciendo mal a la gente”, me dijo Williams, y fue titular. Esto era en referencia a los casos de Reutemann y de Hill. Pero había una gran diferencia entre ellos: uno era británico y el otro, sudamericano. O latino. En aquel momento, era Alan Jones el preferido en detrimento de Reutemann.

 

El argentino había entrado en Williams procedente de Lotus. Había pasado un año muy difícil y decidió marcharse. Se vio obligado a firmar un contrato no demasiado bueno con Williams. En él, decía que en determinadas ocasiones, debía dejar paso a su compañero de equipo. En Brasil, segunda carrera del año, desobedeció las órdenes de dejar pasar a Jones en medio de la lluvia, y Williams y Head le sentenciaron. Reutemann estuvo en condiciones de pelear el campeonato en el resto del año, pero nunca de ganarlo, a pesar de las ilusiones que se hicieron en Argentina, país que añoraba desde los años ´50 a los éxitos de Juan Manuel Fangio.

 

Todo eso dio vueltas en mi cabeza en aquella entrevista, quince años después de aquellos episodios entre Jones y Reutemann. De 1981 a 1996. Y hoy, doce años después de aquella entrevista, vuelven muchas cosas a mi cabeza, al releer esas líneas. Aunque muchas de esas cosas volvieron a mi mente en 2007, cuando Fernando Alonso luchó contra McLaren. Hubo muchas reminiscencias entre lo sucedido en el equipo de Ron Dennis el año pasado y lo que pasó en Williams en 1981. En cierta manera, fueron dos mismos bloques luchando entre sí, dentro de un mismo equipo. Al final, Reutemann estuvo a punto de ganar hasta el último instante. Alonso también. Los dos perdieron.

 

Más sitios comunes. Al terminar el GP en Las Vegas de 1981, Reutemann anunció su adiós a Williams. Pensaba retirarse del equipo y de las carreras. Alonso no dijo abiertamente que se iba de McLaren después de acabar en Brasil 2007, pero ya estaba claro que dejaría el equipo. Eso no fue igual, pero si lo que vino después. Porque ambos equipos, después de haberles hecho la vida imposible a esos pilotos durante una temporada, les ofrecieron seguir. Les pidieron que reconsiderasen sus decisiones. Alonso había decidido irse de McLaren y fue llamado por Ron Dennis para que se lo pensase bien. No aceptó. Con Reutemann ocurrió algo parecido, ya que Williams le insistió tanto en que pensase bien su postura que al final, el argentino aceptó volver. Solo resistió dos carreras. La huella de 1981 había sido muy grande para él. Dos pilotos y dos situaciones similares, con resultados idénticos. Solo que a uno le llegó el momento en la cúspide de su carrera –Alonso- y se pudo permitir cambiar de rumbo. A Reutemann le llegó todo muy tarde.

# domingo, 03 de agosto de 2008 22:57

Lo que ví en el Gran Premio de Hungría

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Heikki KovalainenNoche cerrada en Budapest. Hace unas horas terminó el espectáculo en Hungaroring. Los camiones se encaminan hacia las sedes de los equipos, con un largo viaje hacia la otra punta de Europa, en la mayoría de los casos. Descansarán unos días antes de acudir hacia Valencia, a donde irán antes de lo previsto a causa de que es un sitio nuevo. Eso, al margen de que estarán ubicados en un lugar muy bonito, pero complicado para trabajar. Todos estarán al borde del mar. Necesitarán trabajo extra, pero todo estará perfecto.

 

La carrera de Hungría tuvo de todo un poco. Tengo que reconocer que al principio me pareció un poco aburrida, salvo ese duelo a poca distancia que tuvieron Alonso y Raikkonen. Pero todo pareció animarse de a ratos. En este circuito, los que estamos por el paddock tenemos una oportunidad de oro para ver cosas que en otros circuitos es sencillamente imposible. Solo con mirar hacia la parte trasera del paddock, uno puede encontrarse con la tercera curva, por un lado, y con la anteúltima curva, por el otro. Ambas frenadas y trazada en redondo, la primera de ellas en pendiente. Como me ocurre todos los años, fue muy interesante poder ver los coches pasar por allí durante la carrera. Y uno puede comprobar como estos ases de la F1 van por el sitio, como una vez me dijo un tal Alonso, pero que también se equivocan. Y muchas veces meten la pata, perdiendo mucho terreno. Por la TV apenas pueden apreciarse este tipo de errores. Así como también la gran velocidad a la que llegan a esos sectores de la pista.

 

Uno de los errores que pude ver en directo fue el de Raikkonen. Desbocado en su persecución a Alonso, el finlandés pisó demasiado la parte externa –los pilotos apuran hasta el último milímetro- y se pasó de largo en la trazada. Alonso pudo respirar, pero hasta ese momento resistía perfectamente. Lo que hizo Alonso tanto en ese momento como cuando Hamilton se le acercó, fue realmente destacable. Así como en Hockenheim hizo una carrera mediocre, en Hungraroring me gustó mucho su desempeño. Tengo la sensación de que el R28 ha mejorado, pero que en el equipo no saben –o no quieren- explicarlo. Pero de la manera que aguantó ese coche delante de Raikkonen y delante de Hamilton, es para pensar seriamente que si clasificara mas adelante, estaría peleando con los grandes. Al menos en un día como el de Hungría.

 

Párrafo aparte para Felipe Massa. El brasileño, al que sinceramente le he criticado muchas veces, esta vez estaba haciendo una de las mejores carreras de su trayectoria, sino la mejor, y terminó con el motor roto, con las manos vacías. Muy injusto, y más cuando con la victoria se encaramaba otra vez en el liderato del mundial. Estar allí siempre es muy importante, pero lo mejor para él es saber que puede. Y ayer lo demostró. Grandes pilotos pasaron por situaciones similares algunas veces, y salieron adelante. Massa debería demostrar que lo que le pasó a falta de tres vueltas no es problema que le vaya a afectar psicológicamente. En Valencia tiene la palabra.

 

Más menciones. Una para Timo Glock. Discutíamos hace unos días sobre su verdadero potencial. Un amigo le criticó duramente. A mí, nunca me pareció un piloto para desechar, solo que había que juzgarle bien en el momento adecuado. Es su primer año en F1 y no ha sido campeón de la GP2 por casualidad. Y la verdad es que después del tremendo golpe que se dio en Alemania, se repuso de la mejor manera posible. Hizo una carrera tremenda, clasificando magistralmente y luego, en el Gran Premio, fue muy consistente y jamás se quebró. Solo cometió un leve error, que le significó una excursión fuera de pista. Es lo único que puede achacársele.

 

Más cosas para reseñar. Otra buena carrera de Piquet. Terminó a once segundos de Alonso, lo que no está nada mal, pero se hizo con la cuarta vuelta rápida en carrera, mientras que Alonso hizo la octava. Bien, porque Nelsinho está demostrando que ha cambiado el chip completamente, sobretodo después del podio de Hockenheim, ya que en entrenamientos también se lo ve de otra manera.

 

Lo de BMW es capítulo aparte, pero en negativo. El bajo rendimiento de Heidfeld en clasificación hizo que se jugara a una sola parada, pero al final, y cuando parecía que eso podía ser efectivo, se encontró rodando en medio del pelotón para atrás. Lo de Kubica fue el ejemplo más claro de que en el equipo están concentrados en 2009, en lugar de seguir luchando por las posibilidades que tiene, aún, en 2008. Una pena, sobretodo por Robert. Pero no son gente de cambiar planes así como así.

# domingo, 03 de agosto de 2008 8:34

El Futuro y una agradable noche

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Es verdad que dentro de tres semanas va a haber un ambientazo en Valencia. Es verdad que será un GP único, seguramente inolvidable. Una carrera que marcará un antes y un después en el automovilismo español. No puedo ocultaros que espero con impaciencia a esa carrera. No solo como un entusiasta que disfruta con la F1,  o como periodista que sigue el mundial desde hace años, sino también como vecino, porque vivo en la capital del Turia. Quedan tres semanas.

 

Pero hoy estoy en Budapest, y hay una carrera. Y puede que una muy buena carrera. Los Ferrari tienen que hacer lo imposible para frenar a los McLaren, y hoy no pueden dejar que estos le hagan un doblete frente a sus narices. En Hungaroring se ha amanecido sin novedades, con un sol a pleno que cae a plomo sobre la pista. Día de verano cien por cien. Un típico día de carreras en Budapest, como casi todos los años. A excepción de 2006, claro.

 

Anoche nos fuimos de cena con un viejo amigo y su mujer, ambos periodistas. Se trata de Francesc Roses, un veterano de la F1. Antes de llegar al restaurante me vi obligado a caminar por el paseo que une cada puente de esta hermosa ciudad. El gentío era tremendo. El Castillo de Buda a pleno con sus luces y el Puentes de las Cadenas, repleto de gente. Una de esas fotos infaltables en las postales de Budapest. Preciosa noche de verano.

 

En la mesa tocamos todos los temas posibles. Obviamente la situación y el futuro de la F1 fueron temas centrales. Hay gente que opina que esta muy cerca de Ferrari para 2009, aunque como sabéis, yo no soy uno de ellos. Puedo equivocarme, claro, pero creo que esta más para seguir en Renault, salvo una catástrofe en el equipo italiano. O algo muy gordo en torno a Raikkonen.

 

Otra de las cosas de las que hablamos fue sobre el futuro de las retransmisiones de la F1. También sabéis que desde que empecé con este blog, sobre las retransmisiones no quiero hablar. Y es una decisión, más que nada, porque no me gustaría hablar de compañeros de trabajo y tener que mentir o decir algo con lo que no estoy de acuerdo -si es ese el caso- y que por ética, me vea obligado a no decir lo que pienso. Pero anoche hablamos de futuro. Y todos saben que el futuro de las retransmisiones de la F1 pertenece a otra cadena, no a la actual. Vosotros podéis opinar, claro.

 

Ensalada de rúcula como entrante. Pollo con la temida paprika –que a veces pica y mucho- como segundo. Sorbete de limón. Café cortado. Una agradable compañía y una buena conversación con gente que no viene habitualmente a las carreras, ya que Francesc hace algún tiempo que no viene a los GP´s a pesar de seguir trabajando a pleno en TV3. El futuro, el nuestro y el de Alonso. Vaya temita, diría uno que yo sé. Que se repitan esas veladas. Muchas veces, la F1 para mí es ir del hotel al circuito. No está mal, porque es lo que me apasiona. Pero ver un poco de las bonitas ciudades que visita la F1, y disfrutar de una buena mesa en excelente compañía, no está mal ¿no? Ayer me tocó hacerlo.

# sábado, 02 de agosto de 2008 11:19

Desayuno en Williams

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Sabado por la mañana. Ir desde la ciudad hacia Hungaroring –a unos 30 kilómetros de Budapest- es relativamente sencillo. Algún que otro cruce, algún pequeño puente, y lo demás, una directa autovía de tres carriles hacia el circuito. Los organizadores, desde siempre, habilitan un carril suplementario a la derecha. En realidad este carril extra es el mismo arcén. Algo bastante peligroso, por cierto, porque es muy estrecho y a menudo ruedan por allí furgonetas muy anchas. Cualquier error, por pequeño que fuese, te puede hacer ir fuera de la calzada. Siempre me había llamado la atención que no haya accidentes en ese sitio. Hoy lo hubo.

 

Unos cinco kilómetros antes de llegar a la entrada del circuito, la caravana se paró por completo. Ambulancias, policía, confusión. Un tremendo accidente. La furgoneta de una escudería se cayó por el terraplén. Un despliegue muy aparatoso, con helicóptero incluido y varios vehículos de rescate sobre el asfalto. Por suerte, todo quedó en un susto. Parte de un equipo de la GP2, que viajaba en el vehículo, era el afectado. Una vez atendidos, ninguno parecía con heridas de importancia. Estaba claro, alguna vez tenía que suceder. Y fue hoy.

 

Apenas ingresamos en el circuito, desayuno en el equipo Williams. Cada tanto, la escudería organiza estos encuentros, y nos trae a alguno de sus pilotos a compartir esa primera comida del día. Esta vez fue Kazuki Nakajima. Simpático, amable. Adaptado cien por cien a la F1 de hoy. El hijo de Satoru –una personalidad importante en Japón como todos los pilotos japoneses- nos contó lo que piensa de este año, su primero al completo en la F1.

 

Deja claro que no se siente presionado por aprender. Cuenta con algo de crédito. Kazuki, después de una temporada complicada en la GP2, pudo debutar el año pasado en F1. En Williams nunca negaron que Toyota, cuyos motores equipan a los Williams, fue una influencia directa para la incorporación del nipón en su escudería. Batir a Rosberg entra en sus planes directos. Y la verdad que este año, hasta ahora, tienen el mismo puntaje: 8 puntos cada uno. Nakajima sumó en cuatro carreras, mientras que Rosberg en tres.

 

Vive en Oxford, cerca del equipo. Vuelve tres o cuatro veces al año a Japón. Su familia le sigue en las carreras asiáticas. Fueron todos a Malasia, y repetirán en Singapur, China, y obviamente Japón. Kazuki consulta a su padre algunas cosas, pero prefiere manejarse solo. El signo de madurez de un chico que cada vez comete menos errores. Pero que la F1 no se detendrá de juzgarle.

 

Acaban de finalizar los entrenamientos libres matinales del sábado, los últimos antes de la clasificación. Alonso ha sido 11º, el mejor, Massa. Piquet ha sido sexto. No hay tan buena perspectiva como ayer, pero vamos a darle un voto de confianza a los Renault.

# viernes, 01 de agosto de 2008 9:23

Honda quiere a Alonso

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Fernando AlonsoLa del jueves fue una agradable noche en el paddock. Nos fuimos tarde, muy tarde, junto con mi compañero Antonio Lobato, después de haber cenado en el motorhome del equipo Honda. El equipo tuvo la idea de juntar a buena parte de la prensa internacional en su motorhome. Italianos, franceses y españoles. Faltaban los ingleses, aunque la escudería prepara a menudo reuniones de todo tipo para ellos, ya que por más corazón nipón que tengan, os puedo asegurar que Honda es un equipo con alma británica. No hay más que echar un vistazo a quienes comandan. Nick Fry a la cabeza y Ross Brawn que guía técnicamente al equipo. Los japoneses, con Nakamoto San al frente, estaban presentes también, por supuesto.

 

No estuvo nada mal, la verdad. En cada una de más mesas se fueron sentando los protagonistas. Los más esperados para nosotros fueron Fry y Brawn. Con ambos estuvimos compartiendo mesa y mantel durante un largo rato. Un gran relaciones públicas es Fry. No le falta nada, ni siquiera simpatía. Un tipo muy abierto, que desprende claridad y buen rollo. Más reservado pero amable, con una aureola de inteligencia altísima, es Brawn. El hombre que formó un tandem imbatible con Michael Schumacher en Ferrari es un grande. Un grande de verdad. Muy interesante para escuchar. Este sí que forma parte del grupo de los que saben. Y mucho.

 

No os voy a dar vueltas. En Honda lo tienen claro. Si por ellos fuese, contratarían a Fernando Alonso ya mismo. No había palabras mas claras, por parte de Fry o Brawn, para alabar al piloto español: “El objetivo de Honda en la F1 es ganar, y para eso tenemos que tener a los mejores. La contratación de Ross es un ejemplo, y ahora nos falta un gran piloto: ¿Alonso? Si lo convencéis, por nosotros no hay problema”, dijo Fry. Y en serior. Bien en serio. Más claro, imposible. Por dinero no sería problema. Estarían dispuestos a hacerle firmar por lo que el diga.

 

Lo de Ross Brawn fue idéntico. No hacían falta mas elogios hacia Alonso: “Hay pocos pilotos en los que confiar como él. Pocos pilotos que saben encarar un Gran Premio de forma plena. Uno de ellos es Alonso. Me encantaría trabajar con él”, dijo Brawn, que también nos preguntó acerca de lo que pensaba el asturiano, de cómo era en el trato cercano. Lo dejamos bien parado, la verdad sea dicha. Me fui con la sensación de que los tejos se los han tirado hace tiempo y que siguen esperando algún tipo de respuesta. Ahora que Alonso ha dicho que quiere estar en F1 diez años más, cuando todos pensábamos que solo iba a estar unas cinco temporadas más contando a partir de ahora, eso parece abrir las puertas a una etapa más, aparte de esa que tendrá que vivir en Ferrari en el futuro. Lo de la cena de anoche llamó mucho la atención. Nadie que comanda un equipo como ellos hablan tan bien de forma pública de un piloto, salvo que le quieran en sus filas. Y estos le quieren. Como harían para convencerle es otra historia, pero la voluntad la tienen.

 

Un detalle para el final. En el momento de cenar, nos dieron a elegir el vino. Uno de ellos era un mencía berciano, un caldo de Villafranca del Bierzo, la zona donde estuve muchos años y que llevo en mi corazón para siempre (mas de uno me conoce por ello, espero haberle dejado un buen recuerdo). Le pregunté a la responsable de prensa porqué un vino berciano en la mesa de Honda: “lo eligió Ross Brawn, que es el que sabe de vinos”, me dijo. El técnico británico es un gran entendido de vinos, y un amigo le hizo conocer ese tinto. Brindamos al final con vino del Bierzo. Claro que el nombre de Alonso salió a relucir en ese momento.

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