La del jueves fue una agradable noche en el paddock. Nos fuimos tarde, muy tarde, junto con mi compañero Antonio Lobato, después de haber cenado en el motorhome del equipo Honda. El equipo tuvo la idea de juntar a buena parte de la prensa internacional en su motorhome. Italianos, franceses y españoles. Faltaban los ingleses, aunque la escudería prepara a menudo reuniones de todo tipo para ellos, ya que por más corazón nipón que tengan, os puedo asegurar que Honda es un equipo con alma británica. No hay más que echar un vistazo a quienes comandan. Nick Fry a la cabeza y Ross Brawn que guía técnicamente al equipo. Los japoneses, con Nakamoto San al frente, estaban presentes también, por supuesto.
No estuvo nada mal, la verdad. En cada una de más mesas se fueron sentando los protagonistas. Los más esperados para nosotros fueron Fry y Brawn. Con ambos estuvimos compartiendo mesa y mantel durante un largo rato. Un gran relaciones públicas es Fry. No le falta nada, ni siquiera simpatía. Un tipo muy abierto, que desprende claridad y buen rollo. Más reservado pero amable, con una aureola de inteligencia altísima, es Brawn. El hombre que formó un tandem imbatible con Michael Schumacher en Ferrari es un grande. Un grande de verdad. Muy interesante para escuchar. Este sí que forma parte del grupo de los que saben. Y mucho.
No os voy a dar vueltas. En Honda lo tienen claro. Si por ellos fuese, contratarían a Fernando Alonso ya mismo. No había palabras mas claras, por parte de Fry o Brawn, para alabar al piloto español: “El objetivo de Honda en la F1 es ganar, y para eso tenemos que tener a los mejores. La contratación de Ross es un ejemplo, y ahora nos falta un gran piloto: ¿Alonso? Si lo convencéis, por nosotros no hay problema”, dijo Fry. Y en serior. Bien en serio. Más claro, imposible. Por dinero no sería problema. Estarían dispuestos a hacerle firmar por lo que el diga.
Lo de Ross Brawn fue idéntico. No hacían falta mas elogios hacia Alonso: “Hay pocos pilotos en los que confiar como él. Pocos pilotos que saben encarar un Gran Premio de forma plena. Uno de ellos es Alonso. Me encantaría trabajar con él”, dijo Brawn, que también nos preguntó acerca de lo que pensaba el asturiano, de cómo era en el trato cercano. Lo dejamos bien parado, la verdad sea dicha. Me fui con la sensación de que los tejos se los han tirado hace tiempo y que siguen esperando algún tipo de respuesta. Ahora que Alonso ha dicho que quiere estar en F1 diez años más, cuando todos pensábamos que solo iba a estar unas cinco temporadas más contando a partir de ahora, eso parece abrir las puertas a una etapa más, aparte de esa que tendrá que vivir en Ferrari en el futuro. Lo de la cena de anoche llamó mucho la atención. Nadie que comanda un equipo como ellos hablan tan bien de forma pública de un piloto, salvo que le quieran en sus filas. Y estos le quieren. Como harían para convencerle es otra historia, pero la voluntad la tienen.
Un detalle para el final. En el momento de cenar, nos dieron a elegir el vino. Uno de ellos era un mencía berciano, un caldo de Villafranca del Bierzo, la zona donde estuve muchos años y que llevo en mi corazón para siempre (mas de uno me conoce por ello, espero haberle dejado un buen recuerdo). Le pregunté a la responsable de prensa porqué un vino berciano en la mesa de Honda: “lo eligió Ross Brawn, que es el que sabe de vinos”, me dijo. El técnico británico es un gran entendido de vinos, y un amigo le hizo conocer ese tinto. Brindamos al final con vino del Bierzo. Claro que el nombre de Alonso salió a relucir en ese momento.