Me imagino que habréis visionado la secuencia del año varias veces. Esta claro que me refiero al adelantamiento fallido, vamos a llamarlo de alguna manera, de Hamilton a Raikkonen. Antes de llegar a la chicane del Bus-Stop por penúltima vez, lo que hemos visto fue memorable. Hamilton estuvo espectacular por fuera, alargando la frenada como solo él sabe hacerlo. Pero el finlandés, en una respuesta repleta de talento, hizo lo mismo para no perder la posición. Se jugaba mucho. Aguantó bien y trazó delante del McLaren.
Pero Hamilton no quiso aceptarlo. Allí comenzó a equivocarse. Debería haber levantado el pié y ponerse a la cola del Ferrari. Es mentira que Raikkonen le obligó. No quiso aceptar que le habían ganado la partida. Rápidamente, pensó que era mejor ir por el atajo. Y seguro que ya tenía en la mente, un poco difusamente, como iban a ser los metros posteriores. Segundo error de Hamilton.
De haberse quedado detrás del Ferrari, no hubiese sucedido nada. Es más, quizás le habría adelantado igual, hipotéticamente hablando, al final de la recta. Hubiese sido difícil, porque Raikkonen se lo habría puesto muy complicado. Por es que el finlandés, una vez Hamilton hace esa maniobra saltándose la chicane, no se espera el ataque en ese momento. Creo que lo esperaba después, pero no allí. Simplemente porque podía verse como que había ganado cierta ventaja por ello. Pero Hamilton no pensó en que los demás iban a ver todo el espectáculo igual que él. Se abalanzó hacia el Ferrari y claro, sin tapar los huecos, Raikkonen se vio superado. Perdió los nervios y le tocó por detrás. Estaba fuera de sí. Y se equivocó mas tarde. Fue su abandono.
En Ferrari protestaron como hacía tiempo no lo hacían. Ganaron la partida, pero yo creo que Hamilton había dado demasiados argumentos a quien debía sancionarle. Era el espíritu del reglamento el que estaba quebrantado. Hamilton se saltó la chicane porque quiso, no porque nadie le obligó. Luego, obtuvo ventaja y la utilizó. Es cierto que dejó pasar a Raikkonen, pero eso no es todo. Mi conclusión es clara: la sanción fue justa. Pero con un poco más de sangre fría, la hubiese evitado. Creo que hubiese ganado igual, porque ese McLaren va como un rayo sobre mojado. Pero otra vez le pudieron sus ansias de ganar.