Ha sido una gran carrera la que hemos visto en Italia. De los apuntes que voy a rescatar, me quedo con tres cosas. La primera es Vettel y su extraordinario trabajo, la segunda la excelente carrera de Alonso con un coche con altibajos, y los adelantamientos de Hamilton. Vamos con lo primero.
Siendo tan joven, demostró ser muy maduro. No cometer ningún error, del tipo que sea, en las condiciones en que se desarrolló la carrera en Monza, lo de Vettel es espectacular. Las palabras de elogio que tuvo Alonso para con el jovencísimo piloto de ToroRosso al terminar la carrera fueron como para que Vettel se sienta orgulloso. Sabemos que Alonso no se prodiga tanto en ese sentido, y en Monza dijo que Vettel lo merecía, que se veía venir y que tiene un futuro extraordinario.
La carrera del asturiano tuvo altibajos. Provocados por la gran cantidad de gasolina y un rendimiento mediocre cuando se comenzó a secar la pista. Le adelantaron varios y se presagiaba una debacle total. La pista empezaba a secarse y se anunciaba lluvia, pero decidió ir a por los intermedios. Muy buena jugada. Le valió otro cuarto puesto, y con él, Renault alcanzó a Toyota en el campeonato de constructores. Esta vez lo hicieron bien. Muy bien.
Párrafo aparte para lo de Hamilton. Al margen del espectáculo que dá, que es mucho, aparte de que remontó con vehemencia desde al 15 al séptimo puesto, que estuvo bien, tuvo muchas actitudes que comienzan, como alguna de sus palabras, a irritar a sus colegas. Entre otras disputas, tuvo tres muy al límite. Una con Alonso, otra con Glcok, y otra con Webber. A los dos últimos los sacó literalmente de la pista, no dejándoles espacio. Se pudo ver bien en las imágenes. Y después, cortó chicanes varias veces. Felipe Massa, sin ir más lejos, tuvo que dejar pasar a Rosberg para no verse penalizado, y había hecho lo mismo de lo que Hamilton hizo varias veces. Saquen ustedes su conclusión.