Primer día en Fuji. Lo que mas nos ha llamado la atención ha sido que el día era soleado. En 2007, no hubo casi ningún momento de tregua por parte de la lluvia, lo que no nos permitió apreciar a fondo la naturaleza del lugar. Pero gracias al cielo despejado, esta misma mañana pudimos contemplar el majestuoso Monte Fuji, un volcán que es lugar mas venerado del Japón y que se puede ver desde cualquier ángulo de la ciudad de Gotemba, donde duermo en estos días, o desde el mismo circuito. Aunque la cosa no duró demasiado, de verdad. Unas nubes molestas arruinaron el panorama al ratito. Dicen que durante el fin de semana podremos estar tranquilos y no lloverá…mucho. Es probable que la carrera sea en seco, pero dicen que el sábado caerá agua. En fin: que la lluvia, en Fuji, parece ser parte del escenario.
Y hoy tocó el turno de hablar con Alonso. Y si, cuando pronunció la frase deduje que iba a ser titular. Pondré la pregunta exacta y la respuesta exacta, sin tocar ni una palabra. Va la pregunta de un colega: “¿La decisión está tomada? ¿Tú ya tienes claro lo que vas a hacer? Respuesta: “Si, mas o menos si”. Allí quedó el tema, y se notaba que no quería hablar más de ello, aunque siempre responde cordialmente a esta cuestión, que es repetitiva como todos podréis suponer. Yo sigo pensando, como siempre os he dicho, que Alonso seguirá en Renault. Pero no lo digo ahora que parece más claro que nunca, sino que lo digo desde hace tiempo.
Ayer les prometí tocar el tema del año pasado, y hablar de aquel aciago día de Fuji 2007. De ese domingo horrible por el aguacero que caía y por el resultado con el que Alonso dejó este circuito. De aquel día en el que el campeonato se había puesto mas lejano que nunca. De aquel día hay un par de cosas que quería contarles y que muy pocos saben.
La primera de ellas es una historia que involucra a Alonso y sus allegados, cuando se dirigían hacia el circuito, por la mañana. En Japón se circula por la izquierda, y Alonso, quien sabe si aturdido aún por el enésimo enfrentamiento sabatino con McLaren por el asunto de la pole position, salió raudamente con su coche desde su hotel…pero hacia el carril derecho, ese por el que en Japón, vienen en sentido contrario los otros vehículos. Enfrente había una curva y por ella, apareció un enorme camión. Un milagroso volantazo hizo que salvaran las vidas por escasos centímetros. Aquel día no había empezado bien. Y terminó peor. Aunque parte de la suerte de esa jornada ya la había usado esa mañana. Por la tarde, no las tuvo todas consigo.
La carrera fue terrible en todos los sentidos. Por aquella curva había pasado unas cuantas veces. La pista estaba empapada en muchos sitios, pero allí no había que fallar. Era algo especial, porque es en bajada y el agua venía corriendo desde la parte alta hacia los pianos. Recuerdo que al otro día, una vez había pasado todo –pero muy bajo de moral- me dijo claramente: “Había un carril, no te podías salir de ese sitio”. Me explicó detenidamente el tema. Muchas veces, una mínima equivocación te manda afuera, pero al menos existe una posibilidad de retocar la trazada. Una posibilidad, al menos. Pero allí no pudo ser. Quizás por los daños del toque que había tenido con Vettel en la curva uno, cuando el alemán salía de boxes, el coche no respondió. Por lo que fuera, se fue hacia la parte interna. Justo aquella que no tiene escapatoria. Con algunos metros más, como esos de asfalto que hay en casi todos los circuitos de F1, la historia habría cambiado. Habría sido un simple trompo. Pero no. Todo salió mal. O bien, depende como se mire. Quizás Alonso se acordó de la suerte que había tenido por la mañana aquel lluvioso día y habrá visto la botella medio llena.