Barrichello, Button, Senna. Tres apellidos que dicen unas cuantas cosas sobre la F1 de los últimos años. Uno de ellos está en las quinielas de la F1 por mérito propio, pero mucho más por lo que su tío Ayrton le dejó como legado. Se trata de Bruno Senna, que parecía tener todo atado con Honda para 2009, pero la desaparición del equipo como tal le ha dejado en la cuerda floja. Su equipo de 2008 en la GP2, ISport, le esperó hasta hace poco por si no encontraba hueco en la F1. Pero Senna prefirió jugar la baza de la resurrección del equipo Honda.
Las actuales horas de Button no deben agradables. Después de haber sido la eterna promesa británica desde el 2000 y después de ver como un recién llegado como Hamilton se llevaba todo el protagonismo en su país, llegó lo de Honda. Una situación límite para un piloto que aún podía dar más cosas. Veremos si tiene oportunidad de hacerlo.
La realidad de Barrichello es bien distinta. Multimillonario y poseedor de un récord de participaciones en F1, quiso seguir pero la realidad lo puso en su lugar. Sabe ya que su futuro está fuera de la F1, aunque casos más sorprendentes de longevidad y perseverancia hemos visto, y Fisichella es un buen ejemplo. Y también es consciente de que si hay una nueva vida para Honda, Button y Senna serán los elegidos.
Tres nombres sin volante. Tres destinos diferentes.