Antes de colgar un post sobre las medidas aprobadas ayer por la FIA, la cuales me han causado el lógico escozor, os envío algo sobre un tema completamente diferente. Prefiero esperar un poco para no decir algo que me tenga que arrepentir sobre la F1 del futuro, pero la verdad es que, o esto va mal, o me estoy perdiendo algo y no entiendo bien todo. Para contrarrestar, una buena dosis de humor con anécdota de hace dos años.
Todo tiene que ver con mi vuelo de regreso de Bahrein en 2007. Fue el día del overbooking, cuando terminé quedándome un día más en Bahrein con mi colega Carlos Miquel. Vaya pesadilla. Ante la inminencia de la saturación del vuelo, mucha gente de la F1 que quería subirse al mismo, y empezó a ponerse nerviosa. Me incluyo en la lista, pero lo nuestro no fue, ni por asomo, cercano a lo que mostraron algunos colegas italianos.
El peor de todos fue el que, por aquellos tiempos, era el fisioterapeuta de Kovalainen. No recuerdo el nombre de aquel muchacho, el cual incluso ya no viene a la F1. Sin embargo, él no sabe –ni sabrá- que protagonizó uno de los hechos mas recordados por nosotros en los desplazamientos alrededor del mundo. De hecho, cuando vemos que hay algún problema y dos personas discuten por alguna cosa, si alguna de ellas se pone furiosa, decimos que le ha hecho un “estarsamsinbrouc”. Esto no es, ni mas ni menos, la onomatopeya en tono de broma de la frase en inglés “Start something broke”, horrible expresión en pseudoinglés que pronunció aquel muchacho, fuera de si mismo, en el mostrador de Lufthansa en Bahrein 2007.
Ante la desagradable noticia de que no iba a tener sitio en el vuelo, el muchacho comenzó a perder la calma de forma exponencial. Con Carlos Miquel, en vez de preocuparnos por si nos iban a hacer sitio en el vuelo a nosotros, comenzamos a disfrutar del espectáculo. La verborragia y los gestos del personaje eran tales, que en un momento nos vino a la mente Bruce Willis en La Jungla de Cristal, como queriendo salvar a un grupo de gente atrapada en un aeropuerto. Las risas fueron de órdago y el vuelo de fue sin nosotros, con los pasajeros saludándonos desde las ventanillas riéndose por lo bajo. Nosotros seguíamos en el film, atrapados en la cola del embarque, y anclados a Bahrein. Antes que nos diesen las cuatro de la mañana entre discusiones, la actuación del Bruce Willis de pacotilla proseguía, gratis, en el aeropuerto de Manama.
Lo mejor vino cuando saltó el mostrador y dijo que él mismo se buscaba un sitio en el vuelo. La razón que esgrimía era que tenía no sé que asunto de trabajo al día siguiente en Italia, y tenía que estar como fuese, al otro día, en su ciudad. Desmadrado y con los ojos fuera de las órbitas, nuestro Bruce saltaba desde una cinta transportadora de equipaje hacia otra, ante nuestras risotadas e –incluso- algún tímido aplauso que se escapó desde la tribuna de los eximidos del vuelo. Entre movimientos gestuales que dejaban a los propios guardias de seguridad sin saber que hacer, pronunció la frase estelar: “I Start something broke”, queriendo decir que iba a empezar a romper algo si no le hacían sitio en el vuelo. Mas allá de ponernos a corregirla o no, lo que quiero deciros es que a partir de esa frase hubo un antes y un después. No hay día en que no nos acordemos de ella.
Tanto él como el resto de los 30 damnificados por el overbooking, terminamos alojados en un hotel, a la espera de que Lufthansa nos reubicara en otro vuelo de regreso a casa. Poco a poco, todos fuimos dejando Bahrein. Lo curioso fue que, cuando dejábamos el hotel con Carlos a la noche del lunes, nos encontramos en el mostrador a nuestro actor. Habíamos visto salir antes a muchos pasajeros, ahora ya nos íbamos nosotros, y creímos que solo quedaba él. Antes de que comenzara la segunda parte de la película, nos fuimos hacia el aeropuerto. Nunca supimos si armó algún escándalo extra en el hotel. No hay constancia de nada.
Sabemos que volvió a Europa algún día, porque lo vimos en un circuito. Nunca pudimos evitar reírnos ni acordarnos del tema cuando nos lo cruzábamos por el paddock. Para siempre, quedará en nuestro recuerdo como “estarsamsinbrouc”. Un héroe que quiso ser Bruce Willis por un rato.